Día mundial del prematuro: Casi el 7% de los nacimientos en España son prematuros


prematuros

«Nacer, va a nacer. Lo que no estoy seguro es que sobreviva». Más de 15 millones de familias en el mundo se enfrentan a situaciones como esta en la consulta de un ginecólogo u obstetra: a la incertidumbre de si su hijo saldrá adelante. El futuro de su propio hijo está en juego, va a nacer antes de término y, en caso de que sobreviva, las consecuencias que la prematuridad pueden tener en su desarrollo generan ansiedad, miedo y frustración en los padres; y arrebatan el derecho de los niños prematuros a tener un comienzo de vida digno.

El mundo se encuentra en un proceso de evolución constante. Las estructuras familiares han cambiado a su mismo ritmo, adaptándose a una nueva realidad.  Las aspiraciones de los más jóvenes han cambiado: viven en un mundo conectado y lleno de oportunidades pero, también, de limitaciones económicas y laborales.

Las mujeres se han incorporado al mundo laboral y sienten la necesidad de realizarse a nivel profesional. El rol de cuidadora que hasta ahora había desarrollado en la sociedad ha pasado de ser una obligación a una decisión. Una opción que han decidido retrasar o bien abandonar.

La decisión de ser padres se ha pospuesto.

Estos cambios sociales han repercutido en nuestra demografía y ha puesto de relieve un problema que está afectando a la natalidad a escala mundial, el incremento de los nacimientos de bebés prematuros.

Las cifras de la prematuridad

Cada año nacen en el mundo 15 millones de bebés prematuros. Esta cifra supone que uno de cada diez nacimientos en el planeta se producen antes de llegar a término [1].

En Europa la incidencia de los partos prematuros oscila entre el 5 y el 7% de los nacidos vivos [1]. En España, 1 de cada 13 nacimientos se produce de manera prematura. Según los datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2016 el número de nacimientos totales alcanzó la cifra de 410.583, de los cuales 27.117 (6,62%) fueron de carácter prematuro.

El total de los nacimientos pretérmino en España crece de forma exponencial y se han visto incrementados en un 36% desde 1996 – primer año de registro de datos en relación a la prematuridad en nuestro país- conforme a los datos recogidos por el INE.

Estas cifras son un indicador de relevancia ya que nos ayudan a entender por qué el 75% de los ingresos en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) son producto de nacimientos de prematuros [1].

¿Qué factores incrementan los partos prematuros?

El número de niños prematuros supone un problema a nivel mundial. Las cifras registradas aumentan no solo en los países subdesarrollados, en los que no tienen acceso a cuidados de calidad. También, observamos un ascenso de la prematuridad en los países desarrollados – en España el número de prematuros tardíos ha aumentado en un 200% en los últimos 20 años según apuntan las investigaciones llevadas a cabo por la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM)-.

Este incremento en la tasa partos prematuros se debe a una pluralidad de factores: el incremento de las técnicas de reproducción asistida que hace que cada vez haya más embarazos múltiples con alto riesgo de prematuridad, el retraso en la edad de maternidad, malos hábitos y problemas de salud de la madre, el estrés laboral al que se encuentra sometido la gestante, factores genéticos y de riesgo de embarazo como enfermedades renales, cardíacas o malformaciones en el útero.

Los neonatos prematuros presentan mayor riesgo de desarrollar problemas de salud que los bebés que nacen a término. El grado de prematuridad repercute en un mayor riesgo de desarrollar complicaciones de carácter grave como la parálisis celebrar, déficits sensoriales, enfermedades crónicas o padecimiento de infecciones respiratorias agudas [2]. A nivel mundial, el nacimiento de prematuros es la principal causa de mortalidad entre los recién nacidos durante las primeras cuatro semanas de vida, y la segunda causa de muerte entre los niños menores de cinco años -tras la neumonía-.

Una buena noticia: se reduce la muerte infantil

Muchas de estas muertes se deben a que los recién nacidos no han recibido cuidados básicos. Sin embargo, a pesar del aumento de nacimientos prematuros y los riesgos que suponen, la tasa de supervivencia aumenta y el número de recién nacidos que muere en las primeras semanas de vida descienden a nivel global. Desde 1990 se ha logrado reducir, en España, casi a la mitad el número de muertes infantiles, pasando de los 12.6 millones a los 6.6 millones registradas en 2014.

La única forma de que se produzca un mayor descenso de estas muertes es asegurar que se proporciona unos cuidados básicos y esenciales desde el momento en el que se produce el parto. Por ello, las Unidades Asistenciales de Neonatología, los servicios que en la actualidad se encargan del tratamiento especializado de los partos prematuros, se encuentran en continua evolución.

Durante los últimos años han introducido grandes cambios en la práctica asistencial. Estos cambios han sido posibles gracias al compromiso de los profesionales sanitarios los cuales han invertido su tiempo y vocación en investigar y aplicar nuevas técnicas para dotar de oportunidades y mejorar la calidad de vida a los más pequeños.

Su trabajo ha permitido promover políticas responsables en los cuidados neonatales, el desarrollo de manuales de buenas prácticas, así como llevar a cabo acciones y proyectos con las familias de los pacientes con el objetivo de que formen parte del proceso de recuperación y, de este modo, otorgarle a los pequeños el derecho a un mejor comienzo de vida. 

Bibliografía

Bibliografía

[1] Heras, R. (2016) Evolución de la aplicación de los cuidados básicos en neonatología (Trabajo de Fin de Grado), Escuela Universitaria de Enfermería, Universidad de  La Rioja.

[2]Rellan, S., García de Ribera, C. & Paz, M. (2008). El recién nacido prematuro. Asociación Española de pediatría.