Los errores de medicación son un evento frecuente en las unidades de cuidados intensivos. Estas complicaciones pueden tener orígenes muy diversos y causar graves complicaciones en los pacientes, sobre todo, si se tratan de poblaciones vulnerables, como es el caso de los neonatos1

Los pacientes pediátricos forman parte del grupo de población de pacientes con mayor riesgo de padecer errores de medicación2. Debido a la complejidad en la asistencia neonatal y el aumento de la exposición a fármacos la aparición de errores de medicación en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) es previsible3,4. La incidencia de estos eventos en los servicios neonatales oscila entre 13 y 91 errores de medicación por cada 100 admisiones4

Estos datos, revelan que los errores de medicación en pacientes pediátricos son más frecuentes que en las unidades de adultos5. Y, todavía, dentro de este grupo de población, encontramos son más frecuentes entre los recién nacidos prematuros (57%) si lo comparamos con los bebés a término (3%)4.  Además, a estas malas cifras, se les suma el hecho de que estos eventos adversos provocan, hasta tres veces más, complicaciones en pacientes neonatales que en adultos4,5.

Clasificación de los errores de medicación (neonatología)

ERRORES DE MEDIACIÓN EN NEONATOLOGÍA: LA PRECISIÓN EN LA DOSIS

Los retos en la prescripción y administración de fármacos en recién nacidos convierten los errores de dosificación en los más frecuentes en las UCIN2,5,7.

Fórmulas cálculo perfusiones intravenosasEstos, generalmente, se ven propiciados por la necesidad de calcular la dosis a perfundir según la edad, el peso o superficie corporal del recién nacido. Variables que cambian rápidamente y que dependen, exclusivamente, de las características individuales de cada uno de los pacientes2,4.

El cálculo de la dosis a administrar es un procedimiento complejo, ya que, según demuestran varios estudios la cantidad a infundir entre un neonato y un adolescente puede ser 100 veces menor en el caso del primero. Los volúmenes de fármacos que requiere un paciente neonatal son tan bajos, que la administración de una dosis, hasta 10 veces mayor a la prescrita, puede no detectarse mientras que en el adulto es más difícil que ocurra, debido a que resultaría inaceptable un gran volumen de la solución base2,4.

FACTORES QUE FAVORECEN LOS ERRORES DE DOSIS

Además de lo mencionado, podemos dividir las dificultades que convierten en todo un desafío la administración de la dosis correcta en pacientes neonatales en tres grandes grupos: la vulnerabilidad del paciente, la complejidad de los medicamentos utilizados y las complicaciones que presenta el entorno de la UCIN4.

Vulnerabilidad del paciente

La inmadurez de los sistemas de los recién nacidos prematuros afecta a la capacidad que presentan en la absorción, distribución, metabolización y excreción de los fármacos. Estas limitaciones para compensar los posibles errores incrementan el riesgo de forma exponencial ante una sobredosis de medicación.

Este hecho, sumado, a las competencias reducidas de comunicación de los pacientes ingresados en las UCIN aumenta la probabilidad de que se cometan errores en el paciente y no puedan ser detectados 1,4,6,9

Complejidad de los fármacos

La necesidad de realizar cálculos, como hemos comentado con anterioridad, para ajustar las dosis según las variables del peso, edad gestacional, superficie corporal y enfermedad del paciente implica la realización de pasos complementarios a los, normalmente, realizados para los adultos a la hora de obtener dosis individuales 1,6

A esta realidad, se le suma la escasa existencia de presentaciones pediátricas de fármacos. La mayoría de los medicamentos que se administran son para adultos. Por ese motivo, a los cálculos anteriores, se debe sumar la formulación de diluciones o fraccionamientos complejos antes de la infusión1,4,6. Estos esfuerzos complementarios pueden llevar, también a producir confusiones con los decimales o con utilizar un peso equivocado o no actualizado (debido a las variaciones farmacocinéticas según el desarrollo) 1,5.6,9

Además, la limitación de los fármacos recomendados para la población pediátrica ha llevado al uso de medicamentos sin aprobación, usos no indicados en la etiqueta o sin licencia. Este hecho supone un factor fundamental en cuanto a los errores de medicación debido a que el mayor número de incidencias que se registran son con fármacos sin licencia. Se estima, además, que el 80% de los medicamentos utilizados en la UCIN no son seguros y se prescriben sin la información necesaria para su aplicación en esta población4,6,9.

Otro de los errores habituales en el cálculo de la dosis viene dado por las múltiples presentaciones con concentraciones distintas disponibles para un mismo fármaco. Esto puede llevar a errores en la prescripción su no se conoce la concentración de cada producto1,3,6.

Por último, dentro de este bloque, cabe destacar, que muchos de los medicamentos neonatales requieren volúmenes inferiores a 0,1 ml. de la solución base para preparar la dosis.  La falta de dispositivos ajustados a las necesidades de pacientes pediátricos dificulta la precisión de la dosis a administrar. Teniendo en cuenta que la infusión de fármacos en esta población critica es mayor que en otras y que los medicamentos suelen ser de mayor riesgo, el incremento de la dosis o sobredosis puede tener graves consecuencias en el desarrollo del paciente1,2,4.

Factores derivados del entorno de las UCIN

El complejo y estresante entorno de las Unidades de Cuidados Intensivos neonatales también supone un factor crítico para los pacientes. Se tratan de unidades en el que el trabajo es exigente, el flujo de trabajo impredecible, los cambios en los pacientes se dan de forma inesperada y, en el que las situaciones de emergencia dan lugar a distracciones e interrupciones.

Los momentos de trabajo intenso, fatiga y agotamiento son los más señalados a la hora de producirse un error en la medicación. La necesidad de actuar de forma inmediata ante una situación crítica puede inducir a cometer fallos en la prescripción, preparación, cálculo y administración del fluido2,4.

La falta de experiencia o escaso conocimiento sobre las mediación y necesidades especiales de esta población vulnerable, al igual que en el resto de las prácticas asistenciales que requieren los pacientes ingresados en UCIN, aumenta las posibilidades de cometer errores en la dosis.

Factores de sobredosis neonatos

CONSECUENCIAS DE LA SOBREDOSIS

Las consecuencias derivadas de la sobredosis son muy variadas. Dependiendo del fármaco administrado el recién nacido puede presentar cefaleas, hemorragias, vómitos u diarreas, debilitación del sistema inmune, hipotensión, alteraciones cardiovasculares y respiratorias… Incluso en sobredosis masivas con ciertos medicamentos de alto riesgo el niño puede caer en coma o fallecer10.

En la Guía de Medicamentos de alto Riesgo en Pediatría y Neonatologías, dirigida y coordinada por Jesús Cortina et al. se puede conocer detalladamente los eventos adversos derivados del incremento de la dosis para cada uno de los fármacos de alto riesgo habitualmente administrados en estos pacientes.

HERRAMIENTAS PARA EVITAR ERRORES EN LA DOSIS

Uno de los compromisos más exigentes que actualmente tiene la Organización Mundial de la Salud en la seguridad de la salud de los pacientes pediátricos y neonatales es la reducción del daño relacionado con errores médicos. Como consecuencia, diferentes instituciones han trabajado en la creación de una serie de recomendaciones específicas para la adopción sistémica de protocolos de Seguridad de los Medicamentes.

PREVENIR SOBREDOSIS Neonatos

Estas recomendaciones son muy amplias y evalúan todos los condicionantes que pueden favorecer la aparición de un error de medicación. Nosotros nos detendremos, a continuación, de forma específica, en aquellas que están relacionadas con la disminución de los riesgos de equivocación en la dosis 4,5,7,8

  • Siempre que sea posible involucrar a un profesional de farmacia en los procesos de dispensación, almacenamiento, prescripción, preparación y administración de medicamentos
  • Priorizar la dispensación unitaria por paciente ya que disminuye la posibilidad de error en la administración
  • Estandarizar la prescripción y optar por prescripción electrónica (esto evita las equivocaciones por comprensión de notas)
  • Evitar que existan en el servicio distintas presentaciones de un mismo fármaco y estandarizar las concentraciones de los medicamentos inyectables
  • Evitar el uso de abreviaturas tanto en fármacos como volúmenes
  • Estandarizar las unidades de masa
  • Disponer de un lugar adecuado y exclusivo para la preparación (reducir, así, posibles fuentes de estrés provocadas por el entorno)
  • Revisar la información de paciente antes de iniciar la preparación para comprobar posibles actualizaciones en su desarrollo que modificarían la dosis
  • Los cálculos empleados durante el proceso de preparación deben registrarse para que sea posible la verificación por otro profesional
  • En caso de trabajar con medicamentos no usuales, buscar información sobre usos y dosis
  • Utilizar la jeringa adecuada para la dosis a preparar y, así, mejorar la precisión. Preferiblemente emplear dispositivos con luer-lock (embolo con tope de silicona, cuerpo con marcas precisas, cono con rosca y el menor espacio muerto)
  • Optimizar la supervisión durante el proceso, sobre todo en las medicaciones más peligrosas y menos frecuentes
  • Asegurar que los profesionales sanitarios que prescriben dispensan, preparan y administran la medicación a los pacientes pediátricos tiene formación específica y la capacitación necesaria

No dudes en comentarnos si tu servicio cumple con todas recomendaciones y cuáles son los motivos más frecuentes que has observado por los que se producen errores en la administración de la dosis.

Bibliografía

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