La piel del recién nacidos tiene un papel protagonista en la adaptación del neonato a la vida extrauterina. Su capacidad adaptativa permite la una correcta adecuación del niño desde un medio húmedo, el útero, hasta un ambiente seco (1,2).

Es un órgano complejo y dinámico que cumple una serie de funciones vitales (1). Actúa como barrera protectora y aislante del organismo respecto al medio que le rodea y como sistema de comunicación con el entorno (2,3,4). Ofrece, pues, resistencia mecánica ante las agresiones, minimiza los riesgos de infección, protege de la exposición de raciones ultravioleta, ayuda a la correcta termorregulación corporal, contribuye mínimamente a la respiración total, evita la absorción de sustancias tóxicas, favorece la relación con el entorno en la percepción de estímulos… (2,3,5)

Capas de la piel

Sin embargo, la piel del neonato tiene una anatomía y psicología diferente a la del adulto. Es necesario conocer estas particularidades para establecer unos cuidados apropiados, que no deben basarse, únicamente, en el tratamiento de lesiones terapéuticas, si no en la prevención de estas (1,6).

La dermis del recién nacido es más delgada que la de una piel madura. Esto se debe a que las capas más internas, la dermis y la hipodermis son más delgadas. Por otra parte, el estrato córneo, responsable de la función barrera de la piel, presenta un menor grado de desarrollo.

La piel del recién nacido se caracteriza, también, por su pH neutro y por la disminución del pelo cobertor, hecho que explica la aparición de áreas de alopecia transitoria en los primeros meses de vida del niño. Además, presenta una cohesión más débil entre la dermis y epidermis, así como entre las propias células de la epidermis (2,4,6)

Asimismo, las glándulas sudoríparas ecrinas son poco eficaces en el control de la temperatura. Se encuentran especialmente inmaduras por lo que su capacidad en la producción de sudor y secreción sebácea es limitada y no permite una regulación térmica adecuada (2,4).

La piel del prematuro

Las características anatómicas de la piel del recién nacido están vinculadas y adaptadas a su comportamiento fisiológico. El grado de madurez y adecuación progresiva al medio producirán modificaciones y alternaciones propias de la etapa en la que este se encuentra (2).

En el recién nacido prematuro, la piel no se ha desarrollado en su totalidad, sin embargo, es el órgano más extenso del cuerpo en un bebé prematuro. Representa, aproximadamente, el 15% de su peso corporal (3).

En lo que respecta al desarrollo completo, el tejido subcutáneo prácticamente no aparece, ya que, la formación de grasa se realiza en el último trimestre del embarazo. Esto provoca que en el neonato prematuro aumente el riesgo de lesiones, úlceras por presión, infecciones, pérdida de agua -hasta 10 veces mayor que en un bebé nacido a término- y calor – la piel está constantemente húmeda debido a la pérdida de agua-, absorción de sustancias químicas a través de la piel y dolor (3,5)

Valoración de la piel

Para poder llevar a cabo un correcto cuidado de la piel, atendiendo a la importancia y especiales singularidades de este órgano en neonatos y recién nacidos prematuros, se debe comenzar por una adecuada valoración de esta.

Para dicha evaluación es necesario contar con herramientas objetivas, ajustadas a las características la población neonatal y validadas (1). De este modo se evitarán percepciones personales y se facilitará la detección de anormalidades y problemas en la piel de los recién nacidos (5).

Escala valoración de piel (blog)

La Neonatal Skin Condition Scale (NSCS) mide tres ítems: hidratación, eritemas y lesiones. Es la más empleada en este tipo de pacientes, ya que está concebida para la población neonatal. Valora el riesgo que tiene un neonato de presentar alteraciones en la piel. La puntuación del paciente es el resultado de la suma de las respuestas de los tres ítems. El cociente varía entre 3 y 9, siendo 3 la mejor condición y 9 la peor que un recién nacido puede tener. El empleo de esta escala de validación debe realizarse por profesionales sanitarios y de forma periódica según el estado de gravedad que revista el neonato (1,5)

En la valoración de la piel del neonato es importante identificar a aquellos niños que presenten factores de riesgo que produzcan alteraciones en la piel (5):

  • Recién nacidos pretérminos, de menos de 32 semanas de gestación
  • Existencia de edemas
  • Empleo de fármacos paralizantes o vasoactivos
  • Pacientes con ventilación asistida pasiva o mecánica, sondas endotraqueales o gástricas
  • Recién nacidos con catéteres periféricos o centrales
  • Neonatos conectados a monitores o electrodos
  • Recién nacidos que hayan sido intervenidos y presenten heridas u ostomías

Cuidado integral de la piel

Conocer estos factores y determinar las causas potenciales de lesión, permitirá, a los profesionales sanitarios prevenir y llevar a cabo un cuidado integral de la piel de estos pacientes.

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HIGIENE DE LA PIEL

La limpieza de la piel no se debe iniciar hasta que la temperatura corporal se haya estabilizado (6). La OMS recomienda posponer el baño del recién nacido hasta las seis horas posteriores al parto. Esto se debe, principalmente, a que el neonato nace cubierto de una materia blanco-grisácea denominada vérnix caseosa (1,6). Esta capa brinda protección a la piel, disminuye el pH superficial, proporciona lípidos y ejerce de efecto hidratante (1).

A pesar de esto, la higiene es esencial en el cuidado de la Piel. El primer baño del recién nacido tiene como propósito desprenderse de sangre y de fluidos infecciosos, reducir la colonización microbiana y permitir una mejor visualización de la piel que nos pudiera indicar otros problemas (5).

Para la limpieza del recién nacido deben elegirse jabones neutros o discretamente ácidos. SI el recién nacido es prematuro, hay que evitar los agentes de limpieza durante las primeras semanas y usar el agua tibia como agente limpiador (2,6). Estas recomendaciones, junto con un masaje suave para evitar traumatismos, son esenciales para evitar daños en la epidermis y facilitar el desarrollo de “manto ácido” en la piel de los recién nacidos que se producen las semanas posteriores al nacimiento (2,5).

No existen evidencias que respalden el baño diario del recién nacido (2,5). La frecuencia del baño en el periodo neonatal se debe basar en las necesidades individuales de cada neonato (5).

REDUCCIÓN DE LAS PÉRDIDAS TRÁNSEPIDÉRMICAS

Evaluar las pérdidas transepidérmicas no solo tiene impacto en el cuidado de la piel, también en la regulación de la temperatura, la estabilidad hidroelectrolítica y el mantenimiento del peso corporal (1).

Algunas de las siguientes prácticas, son fundamentales en la reducción de las pérdidas de agua, mantenimiento de la hidratación e integridad de la piel: uso de bolsas de polietileno que cubran el cuerpo y extremidades permitiendo un secados sin lesionar la epidermis por arrastre, establecimiento de humedad relativa en el interior de la incubadoras – 70% y 90% durante los primeros siete días para disminuir pérdidas por evaporación-, empleo de sábanas plásticas en la estabilización del neonato y uso de servocunas o incubadoras de doble pared (1,5)

CUIDADO DEL CORDÓN UMBILICAL

El cordón umbilical se desprende por sí mismo al cabo de los 5-10 días (2). Antes de su caída este es considerado como una herida y una posible puerta de entrada a gérmenes y bacterias (1). La colonización bacteriana umbilical se ha relacionado con onfalitis, sepsis y otras infecciones. Por esto, el cuidado del ombligo es necesario para evitar que la colonización alcance niveles suficientes para desencadenar la infección (6).

La OMS recomienda para su correcto cuidado mantener limpia y seca la zona, sin protección de gasas que puedan entorpecer estas condiciones (1). La caída del cordón se produce por un doble proceso de deshidratación y putrefacción. El uso de antisépticos retrasaría estos procesos y por tanto su desprendimiento (6). Además, la aplicación de antisépticos y agentes microbianos no proporciona beneficios claros en el ámbito hospitalario (1). Se han descritos casos en los que el empleo de alcohol y povidona yodada han producido intoxicaciones, por ese motivo la recomendación es realizar una cura seca e higiénica, y en caso de necesidad, el uso de clorhexidina tópica al 0,5 % (1,2).

CUIDADO DE LA ZONA DEL PAÑAL

La dermatitis del pañal es una de las complicaciones cutáneas más comunes entre recién nacidos y lactantes. La a aparición de dermatitis en esta localización se debe a la humedad, irritación producida por heces y orina, la maceración secundaria a la oclusión del pañal o la colonización microbiana, sobre todo por Candida albicans (6)

En la mayoría de los casos esta dermatitis está provocada por cambios insuficientes del pañal. Deben realizarse de forma frecuente, coincidiendo, aproximadamente, con cada una de las tomas del lactante (1,2,6). El uso de pañales desechables has disminuido la incidencia de esta afección (2). Sin embargo, es necesario mantener unos cuidados constantes.

Una vez retirada las heces y la orina, es importante secar bien la zona perineal. Se recomienda aplicar cremas y pomadas espesas adherentes que crean una barrera (2). Para el tratamiento de la dermatitis es aconsejable usar pomadas con óxido de zinc, medicación antifúngica y corticoides en caso de infección secundaria o reacción exacerbada de la piel (1).

ANTISEPSIA DE LA PIEL

La incorporación de antisépticos a los productos para la higiene de la piel sana del recién nacido no está justificada y, además, se desaconseja ya que su utilización indiscriminada altera el ecosistema microbiológico cutáneo habitual y favorece la proliferación de otros microorganismos, además del riesgo que supone la toxicidad secundaria por abosorción percutánea (2,6)

Su aplicación solo está recomendada antes de un procedimiento quirúrgico o colocación de vías y catéteres (1,2). La elección del antiséptico, en estos casos, se debe basar en la eficacia y potencial tóxico (6). La clorhexidina es una de las sustancias más seguras. Su riesgo de toxicidad sistémica es menor que en la povidona yodada (2,6). Las sustancias alcohólicas, por su parte, tienen efectos adversos como la absorción, las quemaduras o los cambios del pH (6).

Tabla antisépticos

EMOLIENTES

El uso de emolientes en Recién nacidos ha variado con el paso de los años. Hace años se consideraba que si empleo podía mejorar la integridad de la piel y la función de barrera de la mismo, así como, prevenir de infecciones invasivas. Sin embargo, con el paso del tiempo esta práctica se puso en entredicho en este grupo de paciente y no está exenta de debate (1).

Por una parte, algunos estudiosos defienden la existencia de riesgo de absorción aumentada y de cambio de pH que puede alterar la función bactericida del manto ácido de la piel y, también, a el riesgo de contaminación y de lesión en la epidermis durante la aplicación de la sustancia (1).

Sin embargo, otros, aseveran que este tipo de tópicos proporciona hidratación y plasticidad incrementar la cantidad de agua del estrato córneo. Deben de aplicarse cuando la piel del recién nacido se encuentre seca o fisurada. Ciertas investigaciones demuestran que el uso de emolientes favorece la disminución de la pérdida transepidérmica de agua (6,2).

ADHESIVOS

La aplicación de adhesivos en la piel del neonato puede derivar en problemas cutáneos como ampollas, erosiones o eritemas. Este tipo de alteraciones suelen suceder por una aplicación inapropiada o retirada incorrecta de estos dispositivos de fijación comprometiendo la integridad de la piel del neonato, aumentado el riesgo de infecciones y generando dolor en el paciente.

Pare evitar este tipo de situación las recomendaciones apuntan a una colocación y retirada cuidadosa del dispositivo, la elección apropiada del adhesivo para cada dispositivo y la preparación de la piel antes de su colocación (1).

EXTRAVASACIONES E INFILTRACIONES

Ambas complicaciones son consideradas efectos adversos. La lesión por extravasación es común en las UCI Neonatales. Cuando se produce una extravasación existe un impacto local como el dolor, riesgo de infección o la pérdida de la integridad de la piel. Como consecuencia de ello, pueden producirse cicatrices son secuelas funcionales y estéticas.

Las recomendaciones para el tratamiento de infiltraciones y extravasaciones incluyen la valoración e identificación de la pérdida de integridad de la piel. Ante la presencia de lesión el uso de apósitos hidrocoloides o hidrogeles favorecerá la recuperación del tejido dañado (1).

OSTOMÍAS

Los recién nacidos en los que hay una ostomía padecen un alto riesgo de daño en la integridad de su piel. Entre el 15-68% de los casos pueden padecer complicaciones como estenosis, prolapso, fístula o infección. Por ello, es imprescindible la prevención en el periodo postoperatorio. Es imprescindible, pues, aislar la ostomía de la herida quirúrgica para evitar la contaminación cruzada (1).

El cuidado de inadecuada de la piel es un factor que aumenta la posibilidad de morbilidad entre los recién nacidos. Por ello, una correcto cuidado y prevención es fundamental (5). Reducir al mínimo las lesiones debe formar parte de la rutina en los cuidados diarios de los neonatos.

Por este motivo, si quieres tener más información acerca del cuidado integral de la piel y conocer en profundidad cómo manejar las lesiones cutáneas que pueden poner en peligro el desarrollo de recién nacidos sanos y prematuros, no dudes en descargar este protocolo:

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Bibliografía

  1. Chattás, G. Guía de práctica clínica para el cuidado de la piel del Recién Nacido PDF]. FUNDASAIN. Revisión: https://centroperinatologicosantafe.com.ar/Guía%20de%20Práctica%20Clínica%20para%20el%20cuidado%20de%20la%20piel%20del%20recién%20nacido.pdf
  2. Espacio de Salud. (2008). La piel de recién nacido [PDF] (22nd ed., pp. 1-2-6-7).
  3. López, V., Ros, R., Pérez, E., & Mimón, I. Cuidados de enfermería en la piel del recién nacido prematuro [PDF] (p. 1). Artículos Científicos. Revisión: https://drive.google.com/file/d/0B3kHH8CE6tjsZTRwXzlJSzVSUFE/view
  4. Mirada, A., Pedraza, A., Torrelo, A., & Arnaez, J. (2013). Guía de cuidados de la piel del Recién Nacido y del bebé. Recomendaciones basadas en la evidencia y en las buenas prácticas [PDF] (pp. 5-9). Revisión: https://www.researchgate.net/publication/293335236_GUIA_DE_CUIDADOS_DE_LA_PIEL_DEL_RECIEN_NACIDO_Y_DEL_BEBE_Recomendaciones_basadas_en_la_evidencia_y_en_las_buenas_practicas
  5. Chattás, G. [Ebook] (pp. 2-7). Revista de Enfermería. Revisón: https://www.fundasamin.org.ar/archivos/Cuidados%20de%20la%20piel%20del%20recién%20nacido%20pretérmino.pdf.pdf
  6. Salcedo, S., Ribes, C., & Moraga, F. Recién nacido: cuidado de la piel [PDF]. AEPED. Revisión: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recien_nacido.pdf

 

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