La colocación de un catéter umbilical como acceso vascular para un recién nacido es un recurso que se lleva utilizando en las unidades de Neonatología desde hace más de 70 años. Es, de hecho, una de las técnicas más características de la práctica habitual de este grupo de edad por su relativa simplicidad y facilidad de colocación.
Esta técnica permite disponer de un acceso venoso de forma rápida en la emergencia en la sala de partos, así como de un potencial catéter central en aquellos recién nacidos críticos que precisan soporte vasoactivo, múltiples fármacos para asegurar su soporte vital, así como mantener una adecuada nutrición, como es el caso de los recién nacidos extremadamente prematuros.