El abordaje radial se ha consolidado como la vía de acceso de referencia en cardiología intervencionista gracias a su perfil de seguridad, la reducción de complicaciones hemorrágicas y la mejora en la experiencia del paciente.
El acceso radial percutáneo tiene pocas complicaciones y permite la realización de procedimientos endovasculares diagnostico-terapéuticos con gran éxito técnico, especialmente desde la puesta a punto de dispositivos de mayor longitud y diseñados específicamente para este acceso.
Sin embargo, a medida que la complejidad de los procedimientos ha aumentado —especialmente en oclusiones totales crónicas (CTO)—, también lo ha hecho la necesidad de dominar diferentes estrategias dentro del propio acceso radial.
Entre ellas, las técnicas de acceso anterógrada y retrógrada representan dos enfoques complementarios para la revascularización, cada una con indicaciones, ventajas y requerimientos técnicos específicos. Elegir correctamente entre ambas puede marcar la diferencia entre el éxito o fracaso del procedimiento.
Este artículo ofrece una visión práctica y basada en la evidencia para ayudar a los profesionales de cardiología a seleccionar la mejor estrategia en función del caso clínico.
Conceptos básicos: ¿qué entendemos por técnica anterógrada y retrógrada?
En 1989, L. Campeau describe por primera vez la técnica radial para la realización de una coronariografía, y en 1993, F. Kiemeneij la utiliza para un procedimiento de angioplastía coronaria percutánea, confirmando el acceso transradial como alternativa atractiva frente al acceso femoral para este tipo de procedimientos.
En la primera década de los años 2000 se realizaron diversos estudios sobre los beneficios del acceso radial para intervencionismo percutáneo coronario, lo que llevó al aumento de esta práctica por parte de los cardiólogos intervencionistas.
Para llevar a cabo el procedimiento por vía radial el método convencional consiste en avanzar la guía y los dispositivos en el sentido fisiológico del flujo coronario, desde el punto de acceso hacia la lesión (técnica anterógrada). Este método se asocia con un menor riesgo de complicaciones.
La técnica retrógrada implica abordar la lesión desde el segmento distal, atravesando la circulación colateral (septal o epicárdica) hasta alcanzar la oclusión desde el lado opuesto. Se utiliza principalmente en lesiones complejas (CTO). Si bien esta técnica incrementa las posibilidades de éxito del procedimiento (especialmente tras fallos del abordaje anterógrado), también presenta mayor riesgo de complicaciones periprocedimiento. El abordaje retrógrado continúa siendo una técnica en perfeccionamiento y cada vez aparecen nuevas estrategias prometedoras para el tratamiento de la obstrucción total crónica.
Ventajas y limitaciones de cada técnica

Técnica anterógrada
Ventajas principales
- Mayor tasa de éxito global en CTO en comparaciones recientes
- Menor tasa de eventos adversos (IAM, mortalidad, MACE) a corto plazo
- Menor complejidad técnica, especialmente en operadores no expertos
- Menor tiempo de procedimiento y menor uso de contraste
Limitaciones
- Dificultad en lesiones sin muñón (blunt stump)
- Baja eficacia en oclusiones largas o calcificadas
- Riesgo de subintimalización prolongada
Casos ideales para técnica anterógrada
- Lesiones cortas (<20 mm)
- Presencia de muñón proximal definido
- Bajo score J-CTO
- Anatomía favorable (poco calcio, baja tortuosidad)
- Procedimientos urgentes (IAM)
Técnica retrógrada
Ventajas principales
- Permite tratar CTO complejas tras fallo anterógrado
- Mejora la visualización del lecho distal
- Permite estrategias híbridas (reverse CART, externalización de guías)
- Útil en ausencia de muñón proximal o anatomía ambigua
Limitaciones
- Mayor complejidad técnica
- Mayor duración del procedimiento
- Mayor exposición a radiación y contraste
- Mayor riesgo de complicaciones (perforación colateral, disección)
Casos ideales para técnica retrógrada
- CTO largas (>20 mm)
- Ausencia de muñón proximal
- Fallo previo anterógrado
- Lesiones con colaterales bien desarrolladas (preferentemente septales)
- Score J-CTO elevado
Estrategia práctica: ¿cuándo elegir cada técnica?
En la práctica clínica se recomienda un enfoque escalonado o híbrido, en función de la complejidad de la lesión. En general, cuando la técnica por vía anterógrada fracasa, se opta llevar a cabo la anterógrada. Ver algoritmo de decisión.

El papel del acceso radial en ambas técnicas
El acceso radial es compatible con ambas estrategias y aporta ventajas clave:
- Reducción del sangrado y complicaciones vasculares
- Menor mortalidad intrahospitalaria en comparación con acceso femoral
- Mayor confort y recuperación precoz del paciente
Particularidades en técnica retrógrada radial:
- Uso posible de doble acceso radial
- Empleo creciente de acceso radial distal (snuffbox)
- Facilita estrategias sin acceso femoral
El acceso distal radial, además, reduce el riesgo de oclusión radial y permite preservar la arteria para procedimientos futuros.
Caso clínico
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Conclusiones: hacia una selección personalizada
La elección entre técnica anterógrada y retrógrada no debe entenderse como excluyente, sino como parte de un continuo estratégico adaptado al paciente.
- Anterógrada → primera línea, menor complejidad, mejor perfil de seguridad
- Retrógrada → opción avanzada para CTO complejas o fallos previos
En pacientes sometidos a una angioplastia transluminal coronaria de una oclusión total crónica, el abordaje anterógrado se asocia a un beneficio clínico de corto a medio plazo, frente al abordaje retrógrado, mientras que no se observan diferencias estadísticamente significativas a largo plazo.
En todo caso el abordaje radial, por su perfil de seguridad y versatilidad, permite implementar ambas estrategias con excelentes resultados.
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