Entrevista a Mari Carmen Carrero: experiencia del primer Equipo Español de Terapia Intravenosa

Por Marie Pineau

13 Ene, 2021

¿Cómo ha surgido la idea de lanzarte en el acceso vascular?

Un proyecto como este, no surge de la noche a la mañana, se remonta a las experiencias clínicas, como enfermera novata desde la década de los 80. En esa década mi puesto de trabajo estaba en la UVI del Hospital Universitario Clínico San Carlos.

Las vías que utilizábamos dependían de las patologías, los enfermos críticos solían tener CVC torácico, lo implantaban los médicos. Enfermería solo colocaba vías periféricas, palomillas, los primeros catéteres cortos periféricos; el Drum como CVC, estaban implantados pocos días y hacíamos como único control de la punta, el seguimiento con el monitor para ver si el paciente hacia extrasístoles. El protocolo de curas era diario, en las vías centrales, algo cuya evidencia clínica y científica posterior no ha conducido por otros caminos.

En los tres últimos años de esta década llegaron al hospital los primeros PICC y la Líneas Medias. Los materiales con lo que estaban fabricados hacían que eran muy rígidos. Duraban muy poco y tenían muchos problemas de flebitis mecánica, sobre todo las Líneas Medias.

En 1988 me trasladé al hospital Ramón y Cajal. Un año después accedí a la unidad de pediatría donde la mitad de las camas estaban destinadas a oncología infantil, e incluía pacientes con fibrosis quística, ya que el primer especialista pediátrico de España, en esta patología, el Dr. Héctor Escobar, supuso un gran apoyo.

El impacto emocional, en mí, fue muy importante, niños desde lactantes a adolescentes con patologías terminales, en alguno de los casos.

¿Cuáles eran las vías más usadas en tu servicio?

Las enfermeras usaban palomillas, entre otras cosas por considerarlo menos invasivo. Esto suponía un deterioro rápido del capital venoso de los niños.

A los pacientes de oncología, se les trataba con vía periférica, hasta que perdían el acceso venoso por la utilización de quimioterapia. Y cuando ya no había acceso posible se les implantaba los CVC de larga duración, Hickman o reservorio. Pero tantos los pacientes oncológicos como los que padecían fibrosis quística, perdían sus accesos venosos periféricos de por vida.

En esta unidad de pediatría es donde descubrí lo que suponía un CVC de larga duración, un concepto muy nuevo para la mayoría de los enfermeros. Encontré compañeras excelentes que trataban a sus pacientes con gran dedicación, cariño y una asepsia exquisita hacia los accesos vasculares de larga duración (los cambios de apósito eran más distanciado con muy buenos resultados).

El primer cambio de estrategia fue respecto a la utilización de catéter periférico corto: la duración de estas vías de acceso era precaria, sobre todo en pacientes oncológicos y de fibrosis quística quienes eran los más perjudicados.

2 pacientes fueron claves para poder emprender este nuevo camino.

Una mañana me vino a buscar el Dr. Escobar para plantearme poder usar unos PICCs de silicona que nadie sabía usar. Le comenté mi experiencia con los catéteres de poliuretano, me pidió que intentara colocarle uno de estos catéteres a David, un adolescente con toda su anatomía vascular periférica destruida.

Creo que este paciente fue uno de mis profesores: me asesoro sobre la necesidad de ponerse un PICC. En cada ingreso, yo no tenía ningún problema en canalizarle una vía periférica,

pero él me hizo comprender el dolor y el deterioro de sus venas. Las primeras dos dosis se podían soportar, pero la tercera ya era insufrible.

De él aprendí muchísimo, fue uno de los protagonistas y fundadores de esta forma de trabajar con pacientes crónicos. Su esperanza era el trasplante pulmonar, también aquí fue pionero, pero no supero la intervención quirúrgica.

El segundo paciente era Raúl, enfermo dependiente de Nutrición Parenteral Domiciliaria. Se le puso un PICC para tratar una bacteriemia relacionado con el reservorio que llevaba. Se marchó de alta a casa con el PICC y su madre desde entonces le administraba la nutrición parenteral a través del PICC.

A los 8 meses ingresó para una cirugía y me pidieron que bajara verlo. La gran sorpresa fue que continuaba con el PICC y por él se le administraba la nutrición parenteral.

¡Nunca habíamos tenido tanto tiempo puesto un PICC! Esta evidencia fue la que nos dio nuevos horizontes.

A partir de allí comenzamos a utilizar los catéteres PICC en los niños oncológicos con regularidad, y a hacer un estudio de investigación.

¿Cómo lo has hecho al principio?

Los principios fueron duros, pero desde que tuvimos evidencia del buen comportamiento de los PICCs, poco a poco el camino fue más fácil. Los mismos niños defendían su catéter. Cuando venían con neutropenia al hospital, no se dejaban tocar los PICC, costo que el catéter se considerara de larga duración.

¿Con qué recursos/material contabas?

En el hospital los primeros PICCs con los que contábamos, eran unos catéteres de silicona con el solo problema de la fractura. Tenían un set de reparación, por lo demás fueron excelentes. En España lo comercializaba la cara MRM, una empresa familiar que importaba el producto desde Estados Unidos. Cuando le pregunte como podíamos divulgar la técnica me ofreció apoyarme en las sesiones de formación por distintos hospitales autonómicos.

Después fue la empresa Vygon quien vino a buscarme para dar formación y también me puso en contacto con profesionales de otros países.

Más adelante empezaron a llegar los PICCs de poliuretano. Cuando ya se trajeron materiales más logrados de poliuretano, mejor, pero al principio tenían más inconvenientes.

¿Cuándo y cómo se creó el ETI en tu hospital?

En 2005 se crea la asociación ETI y en octubre del mismo año se tienen el primer Congreso Nacional, en el Ministerio de Sanidad.

En 2006 se crea el primer Equipo de Terapia Intravenosa en el hospital.

El ETI es fruto de la necesidad de los pacientes, requieren personal experto en la implantación y el mantenimiento de los catéteres.

Buscando evidencia en otros países encontré referencias en México en el Instituto de Cancerología. Fue la Dra. Patricia Volkow, en el año 2000 quien me envío los protocolos de su unidad, muy útiles en muchos aspectos, aunque ellos utilizaban un CVC implantado por un médico.

Tuvimos la suerte de tener en Madrid a el medico mexicano Ernesto Caldero, que estaba haciendo una pasantía en el Hospital de la Paz y que implantaba los CVC. Aportó muchos conocimientos y estuvo en el Primer Congreso Nacional ETI.

También las referencias existentes en Reino Unido sirvieron de ayuda, intercambio con Helen Hamilton, Carmel Estarte

Las entrevistas con otros profesionales, ayudé en la creación de un método de trabajo de formación y entrenamiento de los profesionales, así como de los pacientes, cuando son portadores del catéter en domicilio.

Tenemos que poner el valor de las distintas empresas dedicadas al acceso venoso destacando, MRM primera empresa, Vygon y BARD que siempre han contribuido para hacer este proyecto una realidad.

¿de cuántas personas se constituyó el ETI?

Al principio empecé yo sola, fue difícil incluso para conseguir el material adecuado. Me decían que gastaba más equipos estériles que un quirófano, pero con perseverancia y esfuerzo pude seguir avanzando. Los buenos resultados, fueron cambiando esta visión y tuve compañeras maravillosas: primero Nuria y después Beatriz.

Además de las rotaciones de estudiantes y enfermeras de otras autonomías, ahora hay tres enfermeros, más los profesionales en formación y tienen auxiliar fija.

¿Qué obstáculos te encontraste en el camino? ¿Cómo los superaste?

 

Cuando es algo tan novedoso, los obstáculos son habituales. Muchas compañeras no lo entendían, pero poco a poco esta nueva unidad fue abriéndose paso y pronto nos sentimos muy queridas por nuestros iguales quienes nos trataban fenomenal.

Por otra parte, hay siempre profesionales que no aceptan que alguien saque adelante un proyecto como este. Intentan poner palos en la rueda,

pero hay que mirar más allá y seguir, tener claro que el proyecto es mucho más que agradar a quien nunca se va a sentir satisfecho. El fin es mejorar la calidad de vida del paciente y preservar su capital venoso.

Estos temas se superan con voluntad, esfuerzo y con el afecto de los pacientes.

En mi caso también fue gracias al apoyo de la Dirección de Enfermería y la jefa de Nutrición Dra. Clotilde Vázquez.

El apoyo por parte de los médicos fue incondicional, el equipo que se creó mientras yo estuve allí fue siempre multidisciplinar, colaboraron con nosotras siempre que lo solicitábamos y a la inversa también nosotras colaborábamos con ellos cuando lo requerían.

¿Cómo ves el acceso vascular hoy en día en nuestro país?

Creo que ha mejorado y al menos se considera una disciplina, casi totalmente enfermera. De ahí la necesidad de formarse ya en el pregrado y en el posgrado, que es lo que intentamos desde el principio. Espero que los responsables de estas unidades ETIs, así como la asociación actual siga trabajando por ello.

¿Cómo ves el papel de la enfermería?

Creo que el papel de la enfermería es vital, para los mejores resultados, su evidencia clínica debe ser publicada y tenida en cuenta. Cuando un acceso venoso es implantado, lo coloque el médico o la enfermera, los cuidados siempre serán enfermeros y el buen resultado dependerá de estos cuidados.

¿Existen equipos que sean multidisciplinares a tu parecer? ¿Por qué?

Ahora no lo sé, pero creo que siempre es deseable, respetando ambas partes y las competencias de cada uno, a nosotras nos dio buenos resultados. Éramos 24 profesionales en el comité, médicos de diferentes especialidades radiólogos vasculares, infecciosas, microbiólogos farmacéuticos y enfermería docente y el ETI. Se publicaron los primeros manuales de cuidados y estrategias con la aportación de estos expertos

Es necesario poseer conocimientos compartidos, la evidencia científica y clínica de enfermería rara vez se tiene en cuenta.

Si quieres saber más sobre este tema, no dudes en hacer un comentario abajo e intentaremos ayudarte.

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Por

Marie Pineau

Soy responsable de contenidos de las unidades de negocio de Terapias Intravasculares y Obstetricia-Neonatología-Nutrición enteral en Vygon España EXPERIENCIA He podido ejercer como enfermera durante varios años al principio de mi carrera, en múltiples ámbitos, entre otros como la neonatología, la pediatría, la medicina interna y la cirugía. Desde mi llegada en Vygon en el año 2010, he podido desarrollar competencias en el terreno y adquirir conocimiento sobre productos, desarrollando una labor marketing y comercial. PUEDO AYUDARTE EN... - resolver dudas sobre productos y sus aplicaciones ya que mi perfil combina a la vez marketing, comunicación y práctica clínica - encontrar material digital sobre protocolos y técnicas así como literatura existentes en terapia intravascular, también en neonatología, obstetricia y nutrición enteral.

3 Comentarios

  1. claudia

    Hola soy enfermera de UCIN quiero aprender más sobre catéter central y accesos venosos . Hay cursos disponibles para enfermería?

    Responder
  2. Claudia

    Gracias, espero poder realizar algún curso de canalización en neonatologia con ustedes.

    Responder

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