Durante años, nuestro entorno de trabajo ha sido la sala de radiología intervencionista: un espacio altamente tecnificado, con equipos de imagen avanzados, personal médico y técnico especializado, y un tipo de procedimientos muy específicos. Como enfermeras, participamos en la colocación de accesos venosos centrales, reservorios subcutáneos e instauramos desde hace décadas los Catéteres Centrales de Inserción Periférica (PICC); en un ambiente controlado y previsible. Nuestra curva de aprendizaje sobre las técnicas de colocación de accesos venosos ha sido larga, y contempla una serie de cambios hasta llegar a la punción ecoguiada.
Berlanga et al., BMC Nursing, 2022, o el metaanálisis de Sharma et al., Critical Care, 2024; son estudios que convierten la punción ecoguiada en el gold standard de la técnica para la colocación de accesos venosos. Se reconoce como el método más seguro y eficaz, con una curva de aprendizaje corta, pero altamente dependiente de la práctica supervisada.


En intervencionista se usa el soporte de la fluoroscopia para los accesos venosos. Inicialmente se utilizaba el método por flebografía y posteriormente se introdujo la ecografía.
Con la expansión de las competencias de enfermería en la práctica avanzada y el desarrollo de programas específicos de acceso venoso, hemos comenzado a salir de nuestro entorno para llevar nuestra experiencia a pie de cama, canalizando catéteres de línea media en las unidades de hospitalización. De esta manera, hemos podido dar soporte al proceso asistencial en unidades donde, por sobrecarga laboral, no se podían asumir las inserciones de este tipo de catéteres. En urgencias y área de críticos, se ha normalizado el uso de la ecografía; en el resto del hospital, se ha iniciado una práctica cada vez más común.
Este cambio, más que un ajuste logístico, transformó nuestra forma de trabajar, fortaleció la relación con los pacientes y redefinió la percepción del rol enfermero.
En este artículo compartimos nuestra experiencia y reflexión sobre cómo este paso fuera de la sala de radiología ha supuesto una evolución profesional.
COMPETENCIAS AVANZADAS
Según diversos estudios, la práctica avanzada en accesos venosos mejora la eficiencia hospitalaria y la seguridad del paciente, reduciendo complicaciones y tiempos de espera (Moureau et al., Journal of the Association for Vascular Access, 2019).
Además, la formación interna fomenta la cultura de la Práctica Basada en la Evidencia (PBE), el intercambio de experiencias y la mejora continua. Tal como señala la Infusion Nurses Society (INS, 2021): los programas estructurados de capacitación enfermera son clave para reducir las tasas de complicaciones y optimizar los resultados clínicos.
Tanto la American Society of Echocardiography (ASE) Guideline, 2025; o estudios como Lamperti et al., Intensive Care Med, 2012 y Bowdle et al., Anesth Analg. 2023 (donde se analizan más de 150 estudios); recomiendan una media de casos entre 10 y 25, correctamente ejecutados bajo supervisión, para dominar la técnica de la punción ecoguiada.
El método GRADE (Grading of Recommendations, Assessment, Development and Evaluation) es un sistema para clasificar la calidad de la evidencia y evaluar la fuerza de las recomendaciones en la práctica clínica:

La Enfermería de Práctica Avanzada (EPA) no dispone de una regulación reconocida como categoría profesional a nivel estatal. No obstante, en diversas comunidades autónomas se han desarrollado experiencias y modelos funcionales de práctica avanzada, fundamentalmente a través de la ampliación de competencias y funciones en roles como la enfermera referente. Estas iniciativas, especialmente consolidadas en comunidades como Cataluña, País Vasco, Andalucía, Comunidad Valenciana y Navarra; se sustentan en una alta cualificación profesional y una mayor autonomía clínica, aunque sin una categoría profesional diferenciada.
CATÉTER MIDLINE COMO OPORTUNIDAD DE EXPANSIÓN
La incorporación del catéter Midline como dispositivo intermedio, ha supuesto un avance en la gestión de accesos venosos. Su indicación, colocación, manejo y cuidados requieren un juicio clínico sólido y una valoración individualizada del paciente. Canalizarlos fuera del entorno radiológico nos ha permitido aplicar nuestras competencias avanzadas de forma autónoma, siempre en coordinación con el equipo asistencial y dentro del programa de soporte.
Como enfermeras expertas en radiología, el primer desafío fue mental. El contacto con el paciente suele ser breve y en un entorno aséptico, con soporte de la fluoroscopia, salas amplias, con facilidad para realizar un campo estéril y apoyo constante. Salir a hospitalización nos ha obligado a redefinir y adaptar la práctica, ya que el espacio no es el habitual: habitaciones pequeñas, iluminación variable, ruidos, interrupciones y, por supuesto, pacientes con situaciones clínicas muy diversas. Esta cercanía nos ha permitido establecer una comunicación más profunda, explicar el procedimiento con calma, aliviar miedos y humanizar una técnica que antes podían vivir de una forma más distante.
COORDINACIÓN INTERDISCIPLINAR Y FORMACIÓN INTERNA
Realizar procedimientos fuera del entorno restringido de la sala de intervencionismo, ha puesto de manifiesto la importancia del liderazgo clínico enfermero. Ha reforzado nuestras habilidades de comunicación interprofesional: tanto con médicos, farmacéuticos, enfermería de hospitalización, TCAE (técnicos en cuidados auxiliares de enfermería); y un procedimiento que hasta el momento era básicamente técnico, ha pasado a formar parte de todo un proceso multiprofesional.
Este cambio, nos ha convertido en un apoyo imprescindible para el equipo asistencial. Hemos aprendido a planificar cada procedimiento con una visión más global: desde la valoración del acceso venoso más adecuado y la técnica de canalización, a la coordinación con el equipo interdisciplinar y el asesoramiento experto en caso de complicaciones. En el 2024, la enfermera referente llegó a instaurar casi 700 catéteres a pie de cama, y gestionó un total de casi 1500 peticiones.
Este proceso transversal marcó el inicio de una formación interna destinada a dotar de conocimiento y autonomía a enfermeras referentes en unidades de hospitalización. Desde 2018 se han formado más de 50 profesionales; en 2024, estas enfermeras capacitadas instauraron más de 800 catéteres en el ámbito hospitalario.
Desde una visión descentralizada, basada en el conocimiento Y experiencia, pretendemos mejorar el manejo de los accesos venosos por parte del equipo asistencial. Disponer de una red amplia de enfermeras expertas asegura el mejor manejo del acceso vascular, basado en un mismo estándar de calidad de cuidados. El verdadero cambio no consistía sólo en ampliar nuestro radio de acción, sino en el trabajo coordinado basado en la mejora de la práctica clínica.
CONCLUSIÓN
Salir de la sala de radiología intervencionista para canalizar midlines a pie de cama ha sido mucho más que un cambio de ubicación. Ha supuesto una transformación profesional.
Nos ha permitido ejercer un rol avanzado, autónomo y visible, centrado en el confort y la seguridad del paciente.
Además, el desarrollo de programas internos de formación y capacitación ha consolidado este modelo, extendiendo el conocimiento y garantizando la sostenibilidad de la práctica avanzada.
Actualmente, además de nuestro rol como enfermeras expertas en radiología intervencionista, cooperamos con un equipo de profesionales capacitados. Todo ello se realiza para proporcionar cuidados seguros y basados en la evidencia, en todas las unidades del ámbito hospitalario.
En definitiva, salir de la sala de radiología ha sido una experiencia transformadora y enriquecedora para las enfermeras referentes. Así como una mejora en la práctica asistencial, una apuesta por procesos cooperativos transversales y, sobre todo, una mejora en la calidad, seguridad y humanización.
La enfermería lo hace posible
bibliografía
Berlanga-Macías C, Díez-Fernández A, Martínez-Hortelano JA, Sequí-Domínguez I, Saz-Lara A, Pozuelo-Carrascosa DP, Martínez-Vizcaíno V. Ultrasound-guided versus traditional method for peripheral venous access: an umbrella review. BMC Nursing. 2022 Nov 9;21(1):307. doi: 10.1186/s12912-022-01077-9
Sharma A, Kumar S, Gupta N, Singh R, Malhotra R, Bansal A, et al. Central venous catheter-related infections: a systematic review, meta-analysis, trial sequential analysis and meta-regression comparing ultrasound guidance and landmark technique for insertion. Critical Care. 2024;28(1):176. doi: 10.1186/s13054-024-05162-0.
Moureau N, Lamperti M, Kelly LJ, Dawson R, Elbarbary M, van Boxtel AJH, et al. Evidence-based consensus on the insertion of central venous access devices: definition of minimal training requirements and standardization of practice. J Assoc Vasc Access. 2019;24(2):97–110. doi: 10.1016/j.java.2019.03.001.
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American Society of Echocardiography (ASE); Society of Cardiovascular Anesthesiologists. Guidelines for Performing Ultrasound-Guided Vascular Cannulation. J Am Soc Echocardiogr. 2025
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Bowdle A, Vlastos I, Blaivas M, Haskins SC, Leyvi G, Tsui BCH, et al. Ultrasound-Guided Central and Peripheral Venous Access: A Comprehensive Review. Anesth Analg. 2023;137(6):1037–1054. doi: 10.1213/ANE.0000000000006550.





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