El corazón infantil bajo el ultrasonido: claves de la ecocardiografía pediátrica

Por Antonio Sánchez

7 Sep, 2026

La ecocardiografía transtorácica (ETT) constituye la técnica de imagen cardiovascular de referencia en la población pediátrica. Pero, ¿qué la ha convertido en la herramienta diagnóstica más utilizada para el estudio del corazón infantil?

La respuesta reside en su carácter no invasivo, la ausencia de radiación ionizante y su capacidad para proporcionar información anatómica y funcional en tiempo real, características que la convierten en una herramienta indispensable para el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades cardíacas infantiles.

A diferencia de otras modalidades de imagen, la ETT permite evaluar simultáneamente la morfología cardíaca, la función ventricular, la hemodinámica intracardíaca y el flujo sanguíneo mediante técnicas Doppler. Gracias a ello, se ha consolidado como el método de primera elección tanto en la valoración inicial de una cardiopatía congénita como en el seguimiento de pacientes con enfermedades cardiovasculares adquiridas.

¿Cuándo está indicada la ecocardiografía pediátrica?

Las principales indicaciones incluyen la sospecha o seguimiento de cardiopatías congénitas, la valoración de cardiopatías adquiridas como la enfermedad de Kawasaki, la miocarditis o la endocarditis, el estudio de síndromes genéticos asociados a afectación cardiovascular y la monitorización hemodinámica en unidades de cuidados intensivos pediátricos.

Asimismo, desempeña un papel relevante en el cribado familiar de miocardiopatías y en la evaluación cardiovascular de deportistas pediátricos, especialmente cuando existe sospecha de anomalías coronarias o riesgo de muerte súbita.

Consideraciones técnicas en la población pediátrica

La realización de una ecocardiografía pediátrica requiere adaptar la técnica a la edad y tamaño del paciente. La elección del transductor es especialmente importante: los neonatos precisan frecuencias altas (7–12 MHz) para obtener una resolución adecuada, mientras que en adolescentes pueden utilizarse frecuencias inferiores debido a la mayor profundidad de exploración necesaria.

La optimización de parámetros como la profundidad, la ganancia y el ancho del sector resulta esencial para maximizar la calidad de imagen y mantener una adecuada resolución temporal, especialmente en pacientes con frecuencias cardíacas elevadas.

Modalidades ecocardiográficas más utilizadas

Modo M

El modo M ofrece una excelente resolución temporal y continúa siendo útil para la medición de dimensiones cardíacas y la evaluación de movimientos valvulares rápidos. Aunque actualmente se utiliza como complemento de la imagen bidimensional, sigue teniendo un papel relevante en neonatología y en situaciones críticas.

Trazado de Modo M (y referencia sobre la imagen 2D) a través del plano ventrículo izquierdo. VD: Ventrículo derecho; SIV: septo interventricular; VI: Ventrículo izquierdo; PP: Pared posterior. Fuente: García Fernández MA, Azcárate P, Gómez de Diego JJ. “El ecocardiograma para el nefrólogo”.

Ecocardiografía bidimensional (2D)

La imagen bidimensional constituye la base de toda exploración ecocardiográfica. Permite analizar la anatomía de las cavidades cardíacas, válvulas, tabiques y grandes vasos, siendo esencial para identificar malformaciones congénitas y alteraciones estructurales.

Medidas de las dimensiones del VI. Las medidas básicas son (flechas de arriba-abajo): septo interventricular, diámetro del VI y pared posterior en diástole. VI: Ventrículo izquierdo; AO: válvula aórtica; AI: Aurícula izquierda. Fuente: García Fernández MA, Azcárate P, Gómez de Diego JJ. “El ecocardiograma para el nefrólogo”.

Doppler espectral y Doppler color

Las técnicas Doppler permiten estudiar la hemodinámica cardíaca de forma no invasiva. El Doppler pulsado evalúa flujos en localizaciones específicas, mientras que el Doppler continuo se utiliza para medir velocidades elevadas asociadas a estenosis o cortocircuitos.

Medición de la PSVD mediante Doppler continuo desde la vista apical de 4C. A este valor, se añade la presión de la aurícula derecha obteniéndose la PSAP. RA: aurícula derecha; RVSp: presión sistólica del ventrículo derecho. Reproducido de McNamara PJ et al., 2024 (Ref. 4).

Por su parte, el Doppler color facilita la identificación visual de regurgitaciones valvulares, defectos septales y flujos anómalos, convirtiéndose en una herramienta imprescindible durante la exploración rutinaria.

Vista sagital parasternal alta izquierda (ductal). (A) Anatomía cardíaca normal, sin conexión ductal entre la arteria pulmonar principal distal (MPA) y la aorta descendente proximal (DAo). (B) Imagen con Doppler color mostrando un pequeño conducto arterioso persistente (asterisco) con flujo de izquierda a derecha desde la DAo proximal hacia la MPA distal. LPA: arteria pulmonar izquierda. Reproducido de López L et al., 2024 (Ref. 2).

Doppler tisular

El Doppler tisular permite estudiar el movimiento del miocardio y valorar tanto la función sistólica como diastólica ventricular. Entre sus aplicaciones destacan la evaluación de la función longitudinal ventricular y el análisis de la sincronía mecánica cardíaca.

Doppler tisular (TDI). IVCT: tiempo de contracción isovolumétrica. Reproducido de McNamara PJ et al., 2024 (Ref. 4).

Speckle Tracking

La técnica de Speckle Tracking representa uno de los avances más importantes en la ecocardiografía moderna. Mediante el análisis de la deformación miocárdica (strain), permite detectar alteraciones funcionales subclínicas incluso antes de observar una reducción de la fracción de eyección.

Actualmente resulta especialmente útil en pacientes con miocardiopatías, tras cirugía cardíaca o sometidos a tratamientos potencialmente cardiotóxicos.

Strain del VI: (A) paneles superiores mostrando valores normales de GLS del VI desde las vistas apicales de cuatro cámaras (LV4), dos cámaras (LV2) y tres cámaras (LV3), combinados en la imagen tipo “bull’s-eye” en la esquina superior derecha; (B) paneles inferiores mostrando curvas normales de strain circunferencial del VI desde la vista paraesternal de eje corto a nivel de los músculos papilares. Reproducido de López L et al., 2024 (Ref. 2).

Ecocardiografía tridimensional

La ecocardiografía tridimensional (3D) proporciona una representación volumétrica más precisa de las estructuras cardíacas y permite una mejor cuantificación de volúmenes ventriculares y fracción de eyección. Además, facilita la planificación quirúrgica en cardiopatías congénitas complejas y el análisis detallado de anomalías valvulares.

ETT3D con reconstrucción multiplanar: defecto del septo auricular tipo secundum (asterisco) visualizado desde el aspecto de la aurícula derecha. IVC: vena cava inferior; RVOT: tracto de salida del ventrículo derecho; SVC: vena cava superior; TV: válvula tricúspide. Reproducido de López L et al., 2024 (Ref. 2).

Ventanas ecocardiográficas fundamentales

La exploración pediátrica se basa en un análisis sistemático a través de diferentes ventanas acústicas:

  • Plano subcostal: fundamental en neonatos y lactantes para el estudio del situs, los tabiques cardíacos y el retorno venoso.
  • Plano apical: permite una excelente valoración funcional y el análisis Doppler de los flujos intracardíacos.
  • Plano paraesternal: esencial para la evaluación anatómica de cavidades, válvulas y grandes arterias.
  • Plano supraesternal: indispensable para el estudio del cayado aórtico, la coartación y otras anomalías del arco aórtico.

La combinación de estas ventanas permite realizar un análisis segmentario secuencial completo, considerado actualmente el estándar para la evaluación de cardiopatías congénitas.

Evaluación de la función ventricular

La valoración funcional del ventrículo izquierdo se realiza principalmente mediante la fracción de eyección (FEVI), calculada habitualmente mediante el método de Simpson biplano. En la población pediátrica, se consideran valores normales los comprendidos entre el 55 % y el 70 %.

La función ventricular derecha representa un reto mayor debido a su compleja geometría. Por ello, se recomienda una evaluación multiparamétrica que incluya medidas como el TAPSE, la fracción de acortamiento del área y parámetros de strain miocárdico.

La importancia de los Z-scores

Uno de los aspectos diferenciales de la ecocardiografía pediátrica es la necesidad de interpretar las medidas cardíacas en función del crecimiento del paciente. Para ello se emplean los Z-scores, que expresan cuántas desviaciones estándar se aleja una medición respecto a la media esperada para una determinada superficie corporal.

Los Z-scores permiten identificar con precisión dilataciones, hipoplasias o alteraciones del crecimiento de las estructuras cardiovasculares y son fundamentales para el seguimiento longitudinal de enfermedades como la dilatación aórtica o las anomalías coronarias.

Aplicaciones especiales: coronarias y aorta

La evaluación ecocardiográfica de las arterias coronarias tiene especial relevancia en enfermedades como la enfermedad de Kawasaki y en las anomalías congénitas coronarias. La utilización de transductores de alta frecuencia y Doppler color permite identificar dilataciones, aneurismas u orígenes coronarios anómalos.

Del mismo modo, la valoración seriada de la aorta resulta esencial en pacientes con síndrome de Marfan, síndrome de Turner, Loeys-Dietz o válvula aórtica bicúspide, permitiendo detectar precozmente la progresión de la dilatación aórtica y guiar las decisiones terapéuticas.

Conclusión

La ecocardiografía transtorácica pediátrica es una herramienta diagnóstica imprescindible en la cardiología moderna. Su capacidad para proporcionar información anatómica, funcional y hemodinámica en tiempo real, junto con la incorporación de técnicas avanzadas como el Speckle Tracking y la ecocardiografía tridimensional, ha transformado la evaluación cardiovascular de niños y adolescentes. El conocimiento de sus principios técnicos, modalidades de imagen y parámetros cuantitativos es fundamental para realizar estudios precisos, reproducibles y clínicamente relevantes.

Bibliografía

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2.- Lopez L, Saurers DL, Barker PCA, Cohen MS, Colan SD, Dwyer J, et al. Guidelines for Performing a Comprehensive Pediatric Transthoracic Echocardiogram: Recommendations From the American Society of Echocardiography. J Am Soc Echocardiogr. 2024;37(2):119-170.56.

3.- Corbett L, Forster J, Wendy G, Duarte N, Burgess O, Harkness A, et al. A practical guideline for performing a comprehensive transthoracic echocardiogram in the congenital heart disease patient: consensus recommendations from the British Society of Echocardiography. Echo Res Pract. 2022;9(1):10.1415

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5.- Salloum S, Lautz AJ, Statile C. Evaluating Frequency and Yield of Echocardiography in a Pediatric Intensive Care Unit. J Pediatr Clin Pract. 2025;16:200143.34.
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