La tunelización es una técnica invasiva que consiste en crear un túnel subcutáneo para la colocación de dispositivos de acceso vascular, con el objetivo de reducir complicaciones como infecciones, trombosis o extracciones accidentales. Existen tres tipos principales —directa, anterógrada y retrógrada— que se diferencian por la dirección del túnel y el momento de su realización. Esta técnica resulta clave en pacientes con acceso vascular complejo, ya que permite garantizar un acceso seguro, duradero y adaptado a las necesidades clínicas del paciente.
Tipos de tunelización: directa, anterógrada y retrógrada
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