Humanización en oncología: El impacto del acceso vascular

Por Laura Andújar

29 Ene, 2026

Gran parte de los tratamientos antineoplásicos se administran por vía intravenosa, siendo la mayor parte de estos tratamientos irritantes o vesicantes, así como prolongados en el tiempo. Por ello, los pacientes oncológicos precisarán de un DAV que permita tratamientos más largos en el tiempo, por el tipo de tratamiento a administrar.

Los principales problemas que refieren los pacientes oncológicos a lo largo de su tratamiento son el dolor y las complicaciones asociadas como las trombosis o infecciones, las cuales pueden provocar ingresos hospitalarios y aumentar la morbilidad. Todo ello, provoca en el paciente ansiedad y estrés, repercutiendo así a su calidad de vida. Así podemos señalar, que la humanización en el acceso vascular busca crear experiencias menos traumáticas en estas situaciones y procedimientos.

i

VYVADAYS25. Transformando el acceso vascular en oncología

¿A QUÉ NOS REFERIMOS CUANDO HABLAMOS DE HUMANIZACIÓN?

La humanización del cuidado es un enfoque en la atención de salud que pone al ser humano en el centro del proceso asistencial, reconociendo su dignidad, valores, emociones, creencias y necesidades individuales.

Más allá de la empatía y la comunicación abierta, son otros aspectos los que también definen la humanización en el acceso vascular, tales como el respeto por la autonomía del paciente, el cuidado del dolor y confort mediante el acompañamiento y anestésicos locales, la intimidad durante el procedimiento, la competencia técnica por parte de los profesionales implicados en el proceso, el seguimiento cuidadoso y monitoreo de las complicaciones y la sensibilidad en los momentos críticos.

Es tan importante para la elección del DAV tanto los árboles de decisión como las características del paciente, las cuales nos permitirán individualizar el procedimiento.

¿CÓMO INVOLUCRAMOS AL PACIENTE EN LA TOMA DE DECISIONES?

Para ello, se deben aplicar enfoques colaborativos que promuevan la toma de decisiones conjunta, donde el paciente también es escuchado y considerado durante el procedimiento.

En este ámbito, es muy importante fomentar espacios de diálogo sin juicios donde el paciente pueda expresar sus miedos, dudas y experiencias previas en accesos vasculares.

Para que esta toma de decisiones planteada sea posible, es imprescindible que el paciente reciba una adecuada educación por parte de la atención sanitaria, esta educación irá destinada hacia la autogestión del acceso vascular por parte del paciente en el contexto domiciliario. Así como otra parte fundamental es la de capacitar al paciente en la identificación de signos de complicaciones y como actuar en caso de avistarlos.

¿QUÉ PROFESIONALES FORMAN PARTE DE LA HUMANIZACIÓN EN EL ACCESO VASCULAR?

Cada profesional en este aspecto tiene su propio rol, siendo una colaboración activa y multidisciplinar entre todos.

El primer gran pilar radica en los profesionales de enfermería encargados del acceso vascular, siendo responsables de la elección, canalización y mantenimiento de los dispositivos, siendo los que más tiempo pasamos con estos pacientes. Tras estos, se encuentran los médicos y oncólogos, que deben ayudar al paciente a comprender como el dispositivo puede mejorar la calidad de vida durante su tratamiento. Otro de los pilares importantes recae en los psicólogos, en los cuales recae el impacto emocional que esto supone en el paciente.

¿CUÁL HA SIDO EL MAYOR IMPACTO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EN LA HUMANIZACIÓN EN ONCOLOGÍA DESDE LA PERSPECTIVA DEL ACCESO VASCULAR?

El mayor impacto por lo que a esto refiere ha sido el cambio de enfoque, pasando del procedimiento técnico al cuidado centrado en la persona. Traduciéndose esto en la creación de protocolos basados en el paciente, en el fomento de la educación tanto al paciente como a su entorno y el uso de nuevas tecnologías menos invasivas y más seguras.

Todo ello gracias a los equipos de terapia intravenosa, que son los que abordaran todo el proceso del paciente.

CONCLUSIONES

El acceso vascular desempeña un papel esencial en la calidad de vida del paciente oncológico, ya que permite administrar tratamientos prolongados y potencialmente irritantes de forma segura y eficaz. Una elección adecuada del dispositivo contribuye a reducir complicaciones como infecciones o trombosis, disminuyendo el dolor y la ansiedad que suelen acompañar a estos procedimientos.

La humanización en oncología supone un cambio de enfoque, pasando de una visión puramente técnica a una atención centrada en la persona. Este modelo reconoce la dignidad, emociones y necesidades del paciente, buscando que cada experiencia sea menos traumática y más respetuosa. Aspectos como el control del dolor, la intimidad durante el procedimiento y la competencia técnica son fundamentales para lograrlo.

Involucrar al paciente en la toma de decisiones es otro pilar clave. Para ello, se promueve el diálogo abierto y la educación sanitaria, que capacitan al paciente para la autogestión del acceso vascular en el ámbito domiciliario y para identificar signos de complicaciones. Este empoderamiento reduce la incertidumbre y mejora la seguridad del tratamiento.

La humanización requiere un trabajo multidisciplinar donde enfermería, oncología y psicología colaboran activamente. Cada profesional aporta un valor específico: desde la técnica y el mantenimiento del dispositivo hasta el acompañamiento emocional y la explicación clara de cómo el acceso vascular puede mejorar la calidad de vida.

En los últimos años, el mayor impacto ha sido la creación de protocolos centrados en el paciente, el fomento de la educación y el uso de tecnologías menos invasivas y más seguras. Todo ello ha sido posible gracias a los equipos especializados en terapia intravenosa, que garantizan un abordaje integral y humanizado del proceso.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share This