Ebook “Prácticas sanitarias durante la pandemia Covid-19 en España”

El pasado 25 de noviembre de 2020 el mundo del deporte, la Argentina, el sur de Italia, los sevillistas, los culés y, en definitiva, medio mundo, quedó paralizado ante la muerte del dios del fútbol. El barrilete cósmico. El Pelusa. El ídolo mil veces caído del Olimpo, Diego Armando Maradona.

La importancia de su figura en el deporte, pero también en la política y en la cultura popular, se fraguó durante los 80 y los 90, destacando el gol a Inglaterra en el mundial del 86, que se vivió en Argentina como una revancha tras las Guerra de las Malvinas de 1982. Sin embargo, la imagen del ídolo se fue empañando con los años por los constantes escándalos relacionados con las drogas y la violencia. Aun así, es innegable que el mundo ha perdido en este fatídico 2020 a otro de sus ídolos.

La insuficiencia cardíaca que acabó con su inmortalidad se produjo el 25 de noviembre, mientras se recuperaba de una operación por un hematoma subdural crónico que estaba alojado en la base del cráneo, que se había producido tan solo 14 días antes.

Maradona había cumplido 60 años el día 30 de octubre, tenía adicciones, sobrepeso y otros problemas de salud, pero esta no fue la primera vez que su corazón dio síntomas de debilidad, pues en el año 2000 en Punta del Este sufrió una hipertensión arterial y una arritmia ventricular provocada por el consumo de estupefacientes.

Pese a la fragilidad de la salud del Pelusa, su muerte ha generado dudas e incluso una investigación policial. Aunque hay muchas incógnitas y críticas a su asistencia por parte de sus allegados, sí sabemos que la atención a su parada cardiorrespiratoria no fue inmediata. De hecho, su enfermera ha declarado que la llamada a emergencias tras encontrar a Maradona sin pulso y sin respiración, se produjo a las 0:17h y que la ambulancia llego alrededor de las 0:30h. Otros miembros de su entorno cercano, como su abogado, señalan que la ambulancia tardó más de media hora en llegar a la residencia del futbolista.

La atención de una parada en los 4 primeros minutos aumenta en más de un 50% las posibilidades de supervivencia

Dejando a un lado las dudas y debate que pueda suscitar este caso, hoy queremos centrarnos en la evidencia sobre la importancia de la atención temprana ante una parada cardiorrespiratoria, primordial para aumentar las posibilidades de supervivencia de la víctima.

Los datos del ministerio de Sanidad nos dicen que en el año 2019 en España se produjeron unas 50.000 paradas cardíacas, con 45.000 fallecimientos por esta causa. Además, el ministerio – así como todas las sociedades científicas – insiste en que la intervención dentro de los 3-4 primeros minutos tras una parada cardiorrespiratoria puede aumentar las posibilidades de supervivencia en más del 50%.

Otros estudios, como Factores asociados a la mortalidad extrahospitalaria de las paradas cardiorrespiratorias atendidas por unidades de soporte vital básico en el País Vasco, publicado en la Revista Española de Cardiologia (REC) en 2013 señalan que:

“Las probabilidades de sobrevivir a una parada cardiorrespiratoria (PCR) se reducen a la mitad tras el sexto minuto e iniciar las maniobras de soporte vital después de que hayan transcurrido los primeros ocho minutos se asocia a un incremento significativo de la mortalidad extrahospitalaria.”

Además, este estudio señala algunos datos reveladores sobre el tipo de paciente que tiene más posibilidades de sobrevivir a una parada según edad, lugar en el que se produce la parada o el tiempo transcurrido hasta la intervención de los equipos de emergencias:

“La probabilidad de sobrevivir a una parada cardiorrespiratoria es baja. Se realizan pocos intentos de reanimación antes de la llegada de la ambulancia. Un ritmo desfibrilable, edades inferiores a 65 años, el inicio precoz de la reanimación y la localización fuera del domicilio se asocian a mayor supervivencia. Deben crearse estrategias dirigidas a disminuir los intervalos de respuesta e instruir a la población en reanimación básica.”

Daños colaterales de la Covid en la atención de las paradas cardiorrespiratorias

Lamentablemente, los primeros estudios publicados en 2020, que analizan la atención de las paradas cardiacas en la era de la COVID evidencian una caída en la asistencia y un descenso de la supervivencia de las paradas atendidas desde que comenzó la pandemia. Es evidente que la colocación del EPI y de todas las medidas de protección individual ralentizan la intervención, pero, tal y como señala el European Resuscitation Council en sus guías específicas para RCP en tiempos de COVID-19:

“Se debe disponer de equipo de protección individual (EPI) para proteger al personal durante los intentos de reanimación. Se reconoce que esto puede causar un breve retraso en el inicio de las compresiones torácicas, pero la seguridad del personal es primordial.”

Además, el estudio Influence of the Covid-19 pandemic on out-of-hospital cardiac arrest. A Spanish nationwide prospective cohort study, dirigido por el dr. Rosell Ortiz, nos muestra algunos resultados sorprendentes y preocupantes:

  • No hubo diferencias en la distribución por género habitual, con una distribución media de 70.6% hombres y 29.4% mujeres durante los periodos estudiados.
  • Los pacientes durante el periodo COVID fueron significativamente más jóvenes de lo habitual. Al igual que sucedió durante las semanas de la cuartentena, periodo en el que trató a menos pacientes de 75 o más años.
  • No hubo cambios reseñables en cuanto a los porcentajes y distribución de los pacientes acorde a los subgrupos Utstein.
  • Durante la pandemia de COVID-19, en la asistencia a la PCR extrahospitalaria, disminuyó:
    • El número y porcentaje de intentos de reanimación.
    • A pesar de ello también disminuyó la supervivencia hasta el ingreso y al alta hospitalaria.
  • Aumentaron significativamente las PCR en domicilio y descendió el porcentaje de reanimación por testigos.
  • Los intervalos entre llamada y llegada del equipo de emergencias se alargaron, especialmente durante las semanas de la cuarentena, disminuyendo la probabilidad de ser atendido en los primeros 8 y 15 minutos.
  • Durante el periodo COVID y, especialmente en las semanas de cuarentena, disminuyó el porcentaje de aislamiento de la vía aérea, cayendo significativamente la IOT y aumentando el uso de dispositivos supraglóticos.
  • Los programas de donación en asistolia no incluyeron ningún caso.
  • La supervivencia hasta el ingreso hospitalario descendió al 22.0% durante el periodo COVID (comparado con el 32.1% del periodo No COVID).
  • La supervivencia al alta hospitalaria descendió del 9,8% al 7.5%.
  • Estos efectos fueron independientes del nivel de incidencia de la infección en las diferentes regiones.

Los resultados actuales nos hacen concluir que es necesario adaptar la atención extrahospitalaria de la PCR durante los periodos de riesgo de infección grave y nos muestran que la pandemia, independientemente de su nivel de incidencia, parece haber impactado especialmente sobre la fase prehospitalaria de la atención a la PCR.

Opciones para practicar una RCP segura en SVB en tiempos de Covid

Las nuevas tendencias en RCP surgidas a raíz de la pandemia de Covid son muy garantistas con la seguridad del profesional sanitario y muestran especial interés por ofrecer una intervención rápida y de calidad.

Con el objetivo de entender qué se puede cambiar para aumentar el índice de supervivencia a una parada cardiorrespiratoria en tiempos de Covid, en este vídeo, tres doctores nos cuentan cómo debemos protegernos, qué tipo de dispositivos debemos utilizar y qué técnicas nos permiten aprovechar la ventana de oportunidad de los 3-4 primeros minutos tras una parada:

En este sentido, tanto los doctores Garrote, De La Torre y Ayuso como las recomendaciones de las sociedades científicas sobre la RCP en tiempos de Covid, se centran en algunas recomendaciones claras:

  • Protección del personal sanitario y reducción al mínimo necesario de intervinientes.
  • Inicio rápido de las cardio compresiones.
  • No utilizar la ventilación boca a boca ni la ventilación balón-máscara para evitar aerosoles.
  • Si se sigue alguna estrategia de ventilación u oxigenación, uso de filtros HEPA para minimizar el riesgo de aerosolización.
  • Tirar todo el material tras la intervención.

La oxigenación pasiva como alternativa a la ventilación convencional en tiempos de Covid

En las recomendaciones de las sociedades científicas vemos como se hace hincapié sobre la necesidad de proteger al profesional en el uso del soporte ventilatorio durante la RCP. Desde que comenzó la pandemia, el riesgo de aerosolización ha cambiado los protocolos y formas de actuar, ya que tanto la ventilación boca a boca como el balón-máscara, pueden poner en riesgo la salud de los intervinientes. Por ello, tal y como contamos en este artículo, despunta desde hace unos meses la oxigenación pasiva en RCP como alternativa a la ventilación convencional, ya que:

  1. Simplifica el trabajo de los equipos de SVB en COVID, menos estrés y menos margen de error.
  2. Colocación inmediata, menor tiempo de hipoxia cerebral.
  3. Es seguro para el reaniamador ya que no aerosoliza al fijar la mascarilla con ambas manos, no hay riesgo de desconexión, mantiene una presión continua.
  4. No existe riesgo de descoordinación entre rescatadores. Mejor colaboración.
  5. Permite cardio-compresión continua, lo que nos da una perfusión cardiaca y cerebral mejor.
  6. Solo un reanimador para la vía aérea, lo que permite reducir el personal en la sala.
  7. En SVA nos permite comprar tiempo mientras perfundimos y oxigenamos cerebro y corazón. En este tiempo, nos preparan el material para intubar y recopilamos info sobre el paciente para decidir los pasos a seguir.
  8. Menores complicaciones asociadas a la RCP (menos insuflación gástrica, daño pulmonar etc.

Como hemos visto a lo largo de este artículo, nos enfrentamos a un aumento de la mortalidad en las paradas cardiorrespiratorias debido, en parte, a la ralentización de las intervenciones provocada por la Covid. Otros factores como la sobrecarga de los profesionales sanitarios y la consecuente reducción en el número de paradas asistidas también influye. Los profesionales sanitarios observamos con preocupación estas cifras y debemos plantearnos soluciones y alternativas que nos ayuden a llevar a cabo una atención más eficiente y segura para todos.

También os recordamos que, en línea con las iniciativas de formación y concienciación del 16 de octubre, día mundial de la RCP, publicamos el ebook La oxigenación pasiva en RCP – Un nuevo paradigma para una nueva normalidad, una recopilación de contenidos y materiales formativos para RCP en el que han colaborado grandes profesionales como el propio dr. Garrote o el ya fallecido dr. Boussignac. Podéis descargarlo de forma gratuita aquí.

 

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