Desplazamiento parcial del PICC en el punto de inserción y tracción repetida: impacto clínico y complicaciones asociadas
Los catéteres centrales de inserción periférica (PICC) son dispositivos de acceso vascular ampliamente usados en hospitales para la administración de terapias intravenosas prolongadas, nutrición parenteral y quimioterapia. A pesar de que estos ofrecen ventajas técnicas y de seguridad comparados con otros accesos centrales, los PICC presentan una tasa no despreciable de complicaciones que conducen a interrupciones del tratamiento y eventos adversos clínicos significativos.
Aunque gran parte de la literatura sobre los PICC se ha centrado en la migración de la punta distal, existe evidencia de que el desplazamiento parcial del catéter en el punto de inserción, también descrito como spontaneous dislodgment o extracción accidental parcial, constituye una complicación mecánica clínicamente relevante. Este fenómeno se produce cuando el catéter se exterioriza parcial o totalmente a través del sitio de inserción. Generalmente como consecuencia de fijación inadecuada, micro-movimientos repetidos (pistoneo) o tracción mecánica externa.
Fisiopatología del desplazamiento y efecto pistoning
El efecto “pistoning” está asociado a una serie de movimientos repetidos que pueden:
- Promover microtrauma en la vena y el tejido circundante, aumentando la respuesta inflamatoria local (flebitis).
- Favorecer micro- desplazamientos que debilitan la fijación del catéter y pueden llevar a su extrusión parcial.
- Incrementar la probabilidad de contaminación microbiana, ya que el movimiento repetido puede permitir una mayor migración de bacterias a lo largo del tracto subcutáneo.
Complicaciones asociadas al desplazamiento parcial
1. Interrupción del tratamiento y reinserción del catéter
La extracción parcial accidental obliga con frecuencia a retirar completamente el PICC y colocar un nuevo acceso. Siendo este motivo de aumento de procedimientos invasivos, riesgo de complicaciones adicionales y costes hospitalarios superiores.
La extracción accidental del catéter, total o parcial, constituye una de las complicaciones mecánicas más frecuentes y prevenibles asociadas a los accesos vasculares, especialmente en el caso de los catéteres centrales de inserción periférica (PICC). Este evento adverso suele producirse en momentos específicos del cuidado y la movilización del paciente, en los que el dispositivo queda expuesto a tracción mecánica externa o a micro-movimientos repetidos en el punto de inserción.
Uno de los escenarios de mayor riesgo es durante la realización de la cura del punto de inserción, particularmente cuando no existe un sistema de fijación eficaz que mantenga el catéter estable de forma independiente al apósito. En estos casos, la retirada del vendaje adhesivo puede transmitir fuerzas de tracción directamente al catéter, favoreciendo su desplazamiento o extracción parcial, sobre todo si la técnica no es cuidadosa o si el personal no cuenta con formación específica en el manejo de PICC. Este riesgo se incrementa cuando la fijación depende exclusivamente de adhesivos externos, cuya eficacia puede verse comprometida por humedad, sudoración o exudado.
Asimismo, la experiencia del personal sanitario desempeña un papel determinante. La realización de curas por profesionales con entrenamiento limitado en el manejo de accesos vasculares se asocia a una mayor probabilidad de manipulación inadecuada del catéter, aplicación incorrecta de los apósitos o uso de técnicas de retirada no controladas, lo que puede desencadenar desplazamientos accidentales del dispositivo.
Otro momento crítico se produce durante la movilización y transferencia del paciente en las unidades de hospitalización, especialmente en los cambios cama–sillón–cama. Durante estas maniobras, el catéter puede quedar atrapado, tensionado o sometido a tracción involuntaria por el movimiento del paciente, la ropa, las sábanas o los sistemas de infusión, particularmente cuando no existe una fijación mecánica segura que absorba estas fuerzas externas. La falta de visibilidad del punto de inserción durante la movilización y la ausencia de protocolos específicos para la protección del acceso vascular contribuyen a aumentar el riesgo de extracción accidental.
En conjunto, estos escenarios ponen de manifiesto que la extracción accidental del PICC no es un evento aleatorio, sino el resultado de una combinación de factores técnicos, humanos y organizativos, entre los que destacan la ausencia de dispositivos de fijación adecuados, la variabilidad en la experiencia del personal y la exposición del catéter a tracción mecánica durante las actividades asistenciales cotidianas. La identificación de estos momentos de riesgo resulta clave para implementar estrategias preventivas dirigidas a mejorar la estabilidad del acceso vascular y reducir la incidencia de esta complicación.
2. Flebitis y trauma vascular
La flebitis asociada a catéteres centrales de inserción periférica (PICC) es un fenómeno multifactorial en el que los micro-movimientos repetidos del catéter en el punto de inserción y a lo largo del trayecto venoso desempeñan un papel fisiopatológico relevante. El denominado efecto pistoning genera microtraumatismos continuos sobre el endotelio venoso, incluso en ausencia de un desplazamiento macroscópico del dispositivo.
Desde un punto de vista mecánico, estos micro-movimientos producen fricción repetida entre la superficie del catéter y la pared venosa, lo que altera la integridad del endotelio y favorece la exposición del subendotelio. Esta lesión endotelial desencadena una respuesta inflamatoria local, mediada por la activación plaquetaria y la liberación de citoquinas proinflamatorias, que se manifiesta clínicamente como eritema, dolor, induración y calor en el trayecto venoso, signos característicos de flebitis mecánica. A diferencia de la flebitis química, este proceso puede desarrollarse incluso con soluciones no irritantes, lo que refuerza el papel del factor mecánico como elemento desencadenante.
Además, la movilidad repetida del catéter puede generar alteraciones en el patrón de flujo sanguíneo, con áreas de turbulencia y estasis relativa alrededor del dispositivo. Estas condiciones hemodinámicas anómalas contribuyen tanto a la perpetuación de la inflamación venosa como a la activación de la cascada de la coagulación, estableciendo un entorno proinflamatorio y protrombótico. En este contexto, la flebitis puede considerarse no sólo una complicación inflamatoria aislada, sino un evento inicial dentro de un continuo patológico que, en algunos casos, puede evolucionar hacia trombosis venosa asociada al catéter.
El riesgo de flebitis relacionada con micro-movimientos se ve incrementado cuando el catéter carece de un sistema de estabilización eficaz, ya que la fijación basada exclusivamente en apósitos adhesivos permite cierto grado de desplazamiento longitudinal del dispositivo. Este fenómeno se intensifica durante actividades cotidianas como la movilización del paciente, los cambios posturales o la manipulación de las líneas de infusión, situaciones en las que las fuerzas de tracción se transmiten directamente al catéter y, por ende, a la pared venosa.
3. Riesgo de infección
Los micro-movimientos longitudinales y rotacionales del PICC del efecto pistoning, facilitan la alteración de la barrera cutánea natural y del sellado entre la piel y el catéter, creando un entorno propicio para la migración progresiva de microorganismos desde la superficie cutánea hacia el trayecto subcutáneo y el lumen del dispositivo.
Desde el punto de vista microbiológico, estos movimientos repetidos favorecen la colonización del tracto extraluminal, ya que cada desplazamiento del catéter puede arrastrar microorganismos presentes en la piel hacia planos más profundos. Este fenómeno se ve potenciado cuando la fijación depende exclusivamente de apósitos adhesivos, cuya eficacia puede disminuir por factores como la humedad, el sudor, el exudado o la manipulación frecuente del dispositivo. La pérdida de adherencia del apósito permite un mayor grado de movilidad del catéter, perpetuando un ciclo de desplazamiento–contaminación–inflamación local.
Además, el micro-movimiento constante puede provocar microlesiones cutáneas y del tejido subcutáneo en el punto de inserción, favoreciendo la inflamación local y la formación de exudado. Este entorno húmedo y alterado compromete aún más la integridad del sitio de salida del catéter y facilita la proliferación bacteriana, incrementando el riesgo de colonización del catéter y, potencialmente, de infección relacionada con el acceso vascular.
4. Desplazamiento de la punta y malposición secundaria
Aunque el presente artículo se centra fundamentalmente en el desplazamiento parcial del catéter en el punto de inserción, resulta relevante considerar que la inestabilidad mecánica en la base del dispositivo puede tener repercusiones a distancia sobre la posición de la punta del catéter. Los micro-movimientos repetidos del PICC, derivados de una fijación inadecuada, tracción mecánica externa o movimientos del miembro, pueden transmitir fuerzas longitudinales a lo largo de todo el eje del catéter, favoreciendo desplazamientos progresivos que, aunque inicialmente imperceptibles, pueden culminar en una malposición secundaria de la punta.
Desde un punto de vista biomecánico, cada pistoning en el punto de salida puede generar efecto de transmisión de carga, especialmente en catéteres tipo PICC. Esta transmisión de fuerzas puede alterar la relación estable entre la punta del catéter y la pared vascular central, facilitando su migración hacia localizaciones no deseadas, como la vena braquiocefálica, la yugular interna o incluso el retorno hacia vasos periféricos. Dichos desplazamientos secundarios pueden pasar desapercibidos clínicamente en fases iniciales, retrasando su detección.
La malposición de la punta del PICC se asocia a un incremento del riesgo de complicaciones trombóticas. Esto es debido a la alteración del flujo sanguíneo y al mayor contacto del catéter con la pared venosa en zonas de menor calibre. Asimismo, cuando la punta migra hacia cavidades cardíacas o áreas sensibles, puede desencadenar irritación miocárdica. Manifestándose clínicamente como arritmias, especialmente durante la infusión o manipulación del catéter.

Evidencia de la eficacia de dispositivos de fijación
Dispositivo de anclaje subcutáneo
El uso de dispositivos de anclaje subcutáneo ha demostrado reducir significativamente la incidencia de migración accidental y desplazamientos de catéteres PICC comparado con métodos tradicionales de fijación adhesiva.
Este tipo de dispositivos reduce el “efecto pistoning” al anclar físicamente el catéter bajo la piel, disminuyendo los movimientos repetidos que pueden aflojar los adhesivos tradicionales o permitir que el catéter migre fuera de la vena.

Cianoacrilato como método de fijación adicional
Los adhesivos de cianoacrilato médico se han estudiado como una estrategia suplementaria para la fijación del catéter en el punto de salida. La literatura clínica reciente (ensayo clínico aleatorizado CIANO-ETI) mostró que el uso de cianoacrilato como método post-inserción para asegurar PICCs y catéteres midline puede:
- Reducir el sangrado peri-catéter y la exudación, mejorando la estabilidad del punto de inserción.
- Disminuir la tasa de desplazamientos accidentales, aunque los resultados completos en términos de reducción de flebitis o dolor no siempre fueron estadísticamente significativos.
Además, la aplicación de cianoacrilato ofrece beneficios hemostáticos inmediatos, lo que puede ser útil en pacientes con mayor riesgo de sangrado.
Medidas preventivas basadas en evidencia
1. Selección de dispositivo de fijación óptimo
- Evitar suturas tradicionales para reducir el riesgo de desplazamiento y favorecer sistemas sutureless o dispositivos de anclaje subcutáneo. Especialmente en pacientes con alto riesgo de tracción o movilidad frecuente del brazo.
- Complementar la fijación con cianoacrilato para mayor estabilidad, particularmente en pacientes con alta manipulación del acceso o con riesgo de sangrado.
2. Mantenimiento del dispositivo y cura del punto de inserción
- Utilizar apósitos semipermeables transparentes mantenidos limpios y secos, cambiándolos según protocolo o cuando estén sucios/despegados.
- Considerar apósitos con gel de antiséptico para reducir la colonización microbiana alrededor del sitio de salida.
3. Manejo de la movilidad del paciente
- Educar al personal y al paciente sobre la importancia de evitar tracción o movimientos bruscos del catéter,. Especialmente durante la rutina de cuidado y mantenimiento semanal.
- Ajustar posiciones del miembro y evitar movimientos bruscos y repetitivos para disminuir número de micro-movimientos.
4. Protocolos y bundles de cuidado vascular
- Incluir la evaluación semanal del sitio de inserción y la integridad del sistema de fijación como parte del bundle de cuidado de líneas centrales, con registros claros de observaciones y acciones correctivas.
- Integrar formación continua sobre técnicas de inserción, fijación y manejo de PICC para todo el personal que manipula estos dispositivos.
Discusión y retos en la práctica
Aunque la evidencia respalda el uso de dispositivos de fijación específicos para reducir desplazamientos y mejorar la estabilidad, existen retos clínicos y de implementación:
- La formación adecuada del personal es esencial para minimizar complicaciones derivadas del mal uso o retirada de anclajes subcutáneos.
- La variabilidad de la piel y sensibilidad cutánea del paciente puede afectar la tolerancia, por lo que se debe personalizar la estrategia de fijación.
- El enfoque multimodal —integrando selección de dispositivo, técnicas de fijación, cuidado del apósito y educación del paciente— ofrece mejores resultados que estrategias aisladas.
CONCLUSIÓN
El desplazamiento parcial del catéter PICC en el sitio de inserción, impulsado por micro-movimientos repetidos (efecto pistoning), fijación inadecuada o tracción mecánica externa, es una fuente importante de complicaciones que impactan negativamente la durabilidad y seguridad del acceso vascular. Las estrategias de prevención efectivas incluyen el uso de dispositivos de anclaje subcutáneo, adhesivos de cianoacrilato, fijación sin suturas y protocolos de cuidado estandarizados que reducen la probabilidad de desplazamiento, flebitis, infección y fallos prematuros del acceso. Una combinación de evidencia técnica, formación profesional y monitoreo semanal puede disminuir las complicaciones asociadas y mejorar los desenlaces clínicos en pacientes con PICC.
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