La tunelización del acceso vascular se posiciona como una estrategia clave en oncología para mejorar la seguridad y eficacia del tratamiento. Esta técnica permite optimizar la ubicación del punto de salida del catéter, reduciendo el riesgo de infecciones, desplazamientos y trombosis, incluso en pacientes con limitaciones anatómicas. Además, favorece la estabilidad del dispositivo, prolonga su vida útil y mejora el confort del paciente. Su aplicación en distintos tipos de accesos, junto con protocolos como RAVESTO, contribuye a estandarizar la práctica clínica y a optimizar los resultados asistenciales.

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