El PICC-port es un catéter totalmente implantado que sin duda está ganando terreno en el mundo del acceso vascular, y no es de extrañar: nuevas indicaciones, reducción de costes, satisfacción del paciente.
¿Hacemos un repaso de todo ello?
El PICC-port es un catéter que, aunque lleva en la práctica varias décadas, es en los últimos años cuando ha encontrado la fortaleza de las nuevas tecnologías unida a las best practice en el campo del acceso vascular.
Los reservorios colocados en antebrazo o brazo con técnicas más invasivas, como la Seldinger o la fluoroscopia, son conceptos del pasado, que se han visto superados por los nuevos avances tanto en las técnicas como en los materiales. Es aquí donde el PICC-port encuentra su ventaja: el uso de estas técnicas seguras, con mínimo daño vascular y tasa de complicaciones, permiten una reducción de costes de manera global.
No solo eso, el PICC-port, al ser un catéter híbrido -que se coloca como un PICC, pero se comporta como un reservorio- es procedimiento enfermero global, desde la valoración hasta la retirada.
























