Inyección de medios de contraste a través de catéter venoso central


medios de contraste

Cada año 34 millones de resonancias magnéticas (MR) y la mitad de los aproximadamente 76 millones de exámenes de imágenes tomográficas computarizadas (CT) incluyen el uso de medios de contraste intravenoso.[1]

En la gran mayoría de estas resonancias la administración de contraste se realiza por vía periférica, pero ¿qué sucede con los pacientes en los qué el acceso periférico está desaconsejado?

Para poder analizar el uso de los medios de contraste debemos remontarnos a 1895 con el descubrimiento de los rayos X.

Origen de los Rayos X

El físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen, experimentaba con la impresión de placas fotográficas y con la luz producida por el tubo Crookes, un antecesor de los tubos fluorescentes actuales.

Una enorme subida de tensión y la casualidad hicieron que Röntgen tuviera que utilizar unas nuevas placas fotográficas que tenía en un cajón para poder continuar con su trabajo. Para su sorpresa, al revelar estas placas, aparecieron impresos los objetos que las tapaban dentro del cajón, la luz de la subida de tensión había atravesado los cajones.

Esa luz había sido capaz de mostrar lo que el ojo humano no podía ver, por ello denomino a esas radiaciones con la letra “X” que en física y matemáticas se relaciona con la incógnita de una ecuación.

Por primera vez era posible convertir en sombras las estructuras de mayor densidad del cuerpo humano, como el tejido óseo y densidades anormales como cálculos en las vías urinarias, biliares y cuerpos extraños.

En cambio, los tejidos blandos se apreciaban con dificultad y la imagen no diferenciaba las estructuras adyacentes.

Medios de contraste

Poco tiempo después del descubrimiento de los rayos X, científicos como Dutto, Hascheck o Lidenthal buscaron la forma de dar solución a la dificultad de visualizar los tejidos blandos.

Realizaron diversas investigaciones en cadáveres, inyectaban sustancias radiopacas denominadas “yeso de París” o “pasta de Teichman” en los vasos consiguiendo identificarlos radiográficamente.

Estas sustancias químicas absorben fuertemente los Rayos X, las estructuras anatómicas se tiñen con ellos, aumentando la densidad de los vasos y los tejidos.

Esta revolución permitía por primera vez visualizar las densidades de los tejidos blandos, haciéndolos contrastar con las estructuras colindantes.

Los materiales de contraste pueden tener una estructura química que incluye el yodo, cuanto mayor sea la cantidad de este material en el medio de contraste, mayor será su absorción de Rayos X y mayor será el grado de intensificación de los tejidos.

Efectos adversos del contraste IV

El uso de los medios de contraste aumenta cada día. Esto se debe a que permiten visualizar estructuras corporales, que sería imposible observar de otro modo.

No obstante, la irrupción en la circulación por vía endovenosa de una sustancia extraña no siempre es totalmente inocua y puede producir reacciones no deseadas o inesperadas.

Los efectos estarán determinados por las características fisicoquímicas del medio de contraste (hiperosmolaridad, viscosidad e hidrosolubilidad), así como las condiciones clínicas del paciente.

Estos efectos no deseados van desde picazón hasta una emergencia potencialmente mortal, conocida como nefropatía inducida por contraste (NIC). Por ello, solamente se aplicará contraste cuando no sea posible visualizar la patología mediante una tomografía computarizada sin su administración.

¿Cuándo se utilizan medios de contraste?

Los medios de contraste administrados por vía endovenosa se emplean principalmente para realizar angiografías o tomografías computarizadas (TC).

Una TC permite corroborar de forma rápida la sospecha diagnóstica y pone en evidencia lesiones, muchas veces subclínicas, que de otra forma no serían evidenciadas hasta fases más tardías, lo cual aumentaría la morbimortalidad del paciente.

¿Qué pacientes de los servicios de Urgencias y Cuidados Intensivos son susceptibles de TC con contraste?

  • Traumatismo craneoencefálico grave
  • Politraumatizado
  • Patologías cardiovasculares agudas
  • Complicaciones tanto cardiovasculares como del resto de órganos.

Está contraindicado el contraste IV en los siguientes casos:

  • Reacciones anteriores a los medios de contraste
  • Embarazo
  • Tratamiento de la enfermedad tiroidea con yodo radioactivo
  • Tratamiento de metformina
  • Enfermedad renal crónica o que empeora de manera aguda

¿Cómo se infunden los medios de contraste?

Los protocolos estándar de inyección de CT requieren volúmenes de contraste que varían de 75 a 150 ml con una tasa de inyección entre 3 y 5 ml/s.

Con respecto a la presión requerida dependerá de varios factores como:

  • Flujo
  • Viscosidad del contraste
  • Diámetro del catéter
  • Longitud del tubo
  • Cualquier resistencia al flujo que provenga de acodamientos, curvas y compresión

Cuando la presión de inyección excede la tolerancia del dispositivo de acceso vascular (catéteres, reservorios o prolongadores) se pueden producir roturas.

No utilizar el dispositivo adecuado puede desencadenar en serios daños para el paciente.

Ya en 2004 la FDA hablaba del riesgo potencial de utilizar dispositivos de acceso vascular no diseñados para admitir altas presiones, tras recibir reporte de más de 250 casos de rotura del dispositivo de acceso vascular al ser usados con inyectores a presión para administración de medios de contraste como parte de estudios de TC o RM.

¿Por qué no utilizar un Catéter Venoso Central cuando está disponible?

La vía periférica es la más utilizada para la administración de medios de contraste ya que presenta tasas muy bajas de complicaciones relacionadas con el uso de inyectores mecánicos (0,1%).

No obstante, en algunos casos, el acceso periférico no es posible por la dificultad de canalizar una vena. Tras diversos intentos potencialmente infructuosos o incluso perjudiciales en el acceso periférico, como trombosis o flebitis en las venas periféricas, es necesario buscar una alternativa.

A pesar de que en la literatura se reportan diferentes eventos adversos relacionados con el uso de CVCs para inyección de medios de contraste, en los casos anteriormente comentados, una vía central ya colocada o un PICC se convierten en alternativa tentadora para la administración de contraste, considerándose la mejor opción en casos de quemaduras graves, linfoedema o para preservar potenciales fistulas futuras.

Antes de tomar cualquier decisión acerca de la vía de acceso, el clínico responsable del paciente evaluará la necesidad de la prueba de imagen y podrá plantear una reducción del flujo de inyección, siempre que no se vea comprometida la calidad de la imagen, y/o de la presión de inyección.

¿Cuándo utilizar CVC en la administración de contraste?

El protocolo anterior permite una administración de contraste segura siempre que se utilicen, como se comentaba anteriormente, dispositivos de acceso vascular diseñados para admitir altas presiones, ya que en caso contrario podrían producirse roturas.

Actualmente, existen CVCs que admiten altas presiones para inyección de medios de contraste, con flujos de hasta 5ml/s, con una viscosidad de 11,8mPas bajo una presión de 150psi, convirtiéndose estos dispositivos en una alternativa eficaz para aquellos pacientes donde el acceso periférico está desaconsejado.

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1 Comentario

  1. […] un TAC abdominal donde se observa pancreatitis aguda necrótica, visible incluso sin infundirse contraste. También es visible un defecto de repleción en la vena mesentérica superior y esplénica […]

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