Las ventajas de las técnicas de anestesia regional son amplias y reconocidas en el ámbito obstétrico y en el ámbito quirúrgico. De hecho, su recomendación ha aumentado desde el inicio de la pandemia de Covid-19 para limitar la estancia de los pacientes en el hospital y evitar, en la medida de lo posible, las intubaciones y el contacto con la vía aérea de los pacientes.

En el Reino Unido se realizan al año más de 700.000 bloqueos neuraxiales centrales, mientras que la cifra de bloqueos periféricos está en constante aumento[1]. Estas cifras evidencian que la Anestesia Locorregional es una de las tendencias de futuro más sólidas en el campo de la anestesiología, fomentada por los avances en los ultrasonidos, la reducción de costes que supone para el sistema y el impacto de la Covid.

Sin embargo, es evidente que la anestesia regional también implica riesgos y complicaciones concomitantes que no podemos olvidar. Los riesgos de la anestesia regional están relacionados principalmente con la naturaleza técnica del procedimiento, siendo el principal de ellos el neurológico. Aunque es poco frecuente, la relación directa entre el daño nervioso y el procedimiento en sí significa que los pacientes deben ser conscientes de esta complicación cuando se solicita el consentimiento.

El artículo Regional Anaesthesia: risk, consent and complications, publicado en Anaesthesia Jorunal[2] en enero de 2021 identifica algunos de los principales riesgos de las técnicas regionales que presentaremos a continuación.

Complicaciones de los bloqueos neuraxiales

El tercer Proyecto Nacional de Auditoría (NAP 3)[3] realizado en el Reino Unido constituyó un estudio de referencia en el país, encabezado por el Royal College o Anaesthesists y sentando las bases para la práctica médica dese su publicación. En este estudio se presentan las principales complicaciones de los bloqueos neuraxiales, que en total fue baja, de entre 1 de 24.000 y 1 de cada 54.000 casos registrados. Sin embargo, algunas prácticas clínicas generaron más complicaciones que otras:

Anestesia epidural, espinal o combinada

La analgesia epidural perioperatoria, que representa 1 de cada 7 bloqueos de nervios centrales, supone un 50% de las complicaciones, siendo especialmente frecuentes los abcesos y los hematomas.

Por su parte, la anestesia espinal se mostraba en este estudio como la más segura, con una incidencia muy baja de daños en pacientes obstétricas.

Por último, la anestesia epidural combinada, suponiendo un 6% de los bloqueos, representaba más del 13% de las complicaciones.

Los riesgos de los bloqueos nerviosos centrales

Entre los principales riesgos de estos bloqueos destacan:

  • Los daños neurológicos. Son poco frecuentes, pero están directamente relacionados con el procedimiento y sus consecuencias son potencialmente duraderas.
  • La complicación más habitual, como en cualquier bloqueo nervioso, es la de que no se consiga el resultado deseado, lo que conlleva un dolor continuo en el posoperatorio o incluso durante la intervención. En el Reino Unido, destacan las reclamaciones por dolor durante la cesárea bajo anestesia neuraxial[4].
  • Del mismo modo, la comunidad médica ha mostrado su preocupación por los posibles errores de conexión, que pueden tener consecuencias neorológicas duraderas e incluso probar la muerte. En el caso de las aplicaciones neuraxiales, históricamente ha habido errores de conexión debido a confusiones entre, por ejemplo, la vía intravenosa y la vía intratecal. Por ello, la nueva ISO 80369 cuenta con un apartado destinado a este tipo de aplicaciones, que nace con voluntad de limitar el error humano.

Complicaciones de los bloqueos nerviosos periféricos

En los bloqueos nerviosos periféricos destacan los siguientes riesgos:

  • El daño neurológico. Es la principal preocupación para los anestesistas que practican bloqueos periféricos. La incidencia de los síntomas neurológicos postoperatorios está entre el 0,5 y el 1%, pero la mayoría se resuelven en el plazo de tres meses.[5] Los daños permanentes afectan a 1,5 de cada 10.000 pacientes[6].
  • Por su parte, la principal preocupación de los pacientes es si el bloqueo funcionará realmente, pues el fracaso del bloqueo puede considerarse la complicación más común. Evidentemente, la incidencia depende del tipo de bloqueo y de la experiencia del profesional.
  • La toxicidad sistémica de los anestésicos locales es una complicación menos habitual, que suele producirse únicamente cuando no se presta suficiente atención a la dosis o a la confirmación extravascular. La infección y el desplazamiento del catéter pueden minimizarse prestando una atención escrupulosa a los detalles del procedimiento[7].
  • Es una técnica complicada porque requiere de mayores conocimientos anatómicos por parte del sanitario, por lo que la pericia del profesional es fundamental.
  • Es necesario tener en cuenta en los bloqueos nerviosos periféricos, que cada uno de ellos tiene unos riesgos y complicaciones específicos implícitos[8]. Aunque no los repasaremos todos en este artículo, puedes repasar las contraindicaciones de los siguientes bloqueos:

La importancia del consentimiento y la comunicación médico paciente

A lo largo del artículo Regional Anaesthesia: risk, consent and complications[9], publicado en Anaesthesia Jorunal en enero de 2021, los autores hacen especial hincapié en la importancia de informar debidamente al paciente sobre los riesgos repasados anteriormente de cada una de las técnicas de anestesia locorregional.

Además, destacan la importancia de que el consentimiento sea informado. Para ello, deben cumplirse cuatro condiciones:

  • Voluntariedad: no debe haber coacción y el permiso debe darse libremente.
  • Divulgación: el paciente debe ser consciente de los riesgos inherentes al tratamiento.
  • Comprensión: debe quedar claro que el paciente ha comprendido la naturaleza del tratamiento propuesto, los riesgos y beneficios previstos.
  • Capacidad: el paciente debe tener la capacidad de tomar decisiones con la información necesaria.

Para garantizar que se cumple el consentimiento informado, los autores de Regional Anaesthesia: risk, consent and complications[10], recomiendan a los profesionales seguir una estrategia clara de comunicación que mejore la comprensión del paciente. Para ello, establecen las siguientes sugerencias:

  • Evitar utilizar solo términos descriptivos como riesgo alto o bajo. Cada persona puede entender estos conceptos de forma diferente.
  • Utilizar lenguaje sencillo adaptado al nivel formativo del paciente, utilizando la comunicación verbal y escrita. Es importante que el paciente pueda procesar la información.
  • Presentar la información estadística como riesgo absoluto, con la intención de evita la distorsión en la percepción del riesgo por parte del paciente.
  • Presentar los datos de forma clara y comprensible. Señalan que es más fácil entender una frecuencia (1 de cada 10) que una estadística (el 10%).
  • Presentar la información desde su perspectiva positiva y negativa para evitar una percepción distorsionada.
  • Apoyarse en recursos visuales y gráficos para fomentar la comprensión del paciente.
  • Tener en cuenta el orden en el que se presentan los riesgos, pues puede alterar la percepción del paciente, que tenderá a quedarse con los primeros y últimos datos ofrecidos.

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