Los efectos de los introductores en neonatología: el tamaño sí importa

Por Imanol Tajuelo

30 Ene, 2026

La inserción de catéteres centrales de inserción periférica (PICC) constituye una práctica fundamental en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). La precisión, la seguridad y el éxito del procedimiento dependen en gran medida no solo de la experiencia y de la formación técnica del profesional en la implantación del catéter, sino también de otros elementos que con frecuencia son subestimados, como el introductor utilizado.

En el paciente neonatal —y especialmente en el recién nacido pretérmino— el margen de error es mínimo. Las venas presentan diámetros muy reducidos, una elevada fragilidad y una limitada tolerancia al trauma mecánico. En este contexto, la elección del introductor no es un detalle técnico menor, sino una decisión clínica con impacto directo sobre el desarrollo de la técnica, la progresión del catéter y la preservación del capital venoso.

A continuación, se analiza de forma crítica el papel del introductor en el acceso vascular neonatal, combinando razonamiento fisiopatológico, evidencia indirecta disponible y observación en modelos de simulación, con el objetivo de aportar criterios prácticos dirigidos a profesionales con experiencia en acceso vascular neonatal.

¿Por qué es importante la elección del introductor?

El introductor es una de las herramientas indispensables en el proceso de implantación de los distintos catéteres centrales de inserción periférica. Permite el acceso inicial a la vena para la posterior inserción del catéter y condiciona desde el primer momento el desarrollo de la técnica.

En neonatología, donde las venas son extremadamente pequeñas y frágiles, conocer los diferentes tipos de introductores y realizar una elección adecuada adquiere un papel crucial. Los catéteres neonatales suelen presentar calibres de 1 o 2 Fr, lo que exige introductores diseñados y adaptados tanto a las distintas técnicas de inserción como a las dimensiones específicas de cada catéter.

Las particularidades anatómicas y fisiológicas del paciente neonatal hacen necesaria la existencia de diferentes tipos de introductores, entre los que se incluyen agujas palomilla, agujas rompibles, cánulas pelables y sistemas de micropunción basados en técnicas Seldinger modificadas. La selección entre ellos debe responder a criterios técnicos y anatómicos, y no únicamente a la disponibilidad del material o a la costumbre del operador.

El tamaño sí que importa: impacto del calibre en la preservación venosa

La primera regla del acceso vascular neonatal es clara: preservar la vena es preservar la vida. Un introductor de calibre desproporcionado en relación con el vaso puncionado puede desencadenar una cascada de efectos adversos que comprometen tanto el procedimiento como la viabilidad del acceso.

  • Mayor trauma en la zona de punción
  • Daño endotelial
  • Punción en doble pared
  • Sección parcial o completa del vaso

Estas lesiones se asocian a un aumento del riesgo de sangrado y trombosis, así como a un compromiso de la integridad de la pared venosa.

Desde el punto de vista técnico, este daño inicial se traduce en una menor tasa de éxito a la primera punción y en un aumento del número de intentos necesarios, incrementando el riesgo global asociado a la técnica. A ello se suman dificultades en la progresión del catéter, malposiciones y otros eventos mecánicos que complican el procedimiento.

Aunque los catéteres neonatales están fabricados con materiales diseñados para minimizar el trauma vascular, este beneficio se pierde cuando el punto de acceso ha sido previamente sobredimensionado por un introductor inadecuado. Además, un introductor mal seleccionado puede aumentar las resistencias durante la inserción, obligando a aplicar mayores presiones sobre el catéter y favoreciendo daños estructurales del dispositivo. Del mismo modo, introductores excesivamente largos o anchos pueden alterar la dirección del catéter dentro del vaso y favorecer malposiciones o rotaciones.

Diversos estudios observacionales han descrito una elevada prevalencia de complicaciones asociadas a los PICC en neonatos, en las que influyen factores como los múltiples intentos de punción y las dificultades durante la inserción, elementos directamente relacionados con la elección del introductor.

Un introductor inadecuado aumenta el riesgo de…

  • Rotura del catéter

Una mala compatibilidad entre introductor y catéter puede generar daño mecánico. Documentos técnicos sobre PICC en neonatos destacan que manipulación incorrecta o la resistencia durante la inserción aumentan el riesgo de fractura, especialmente si el dispositivo se ve sometido a presiones elevadas. 

  • Malposición

Un introductor demasiado ancho o largo puede dificultar la dirección adecuada del catéter, provocando malposiciones que requieren recolocación y aumentan la exposición del neonato a procedimientos adicionales.

  • Fugas o extravasación

El desajuste entre el calibre del introductor y el catéter deja un espacio perivascular que facilita microfugas, inflamación y procesos irritativos.

Comparación de tres tipos de introductores: demostración visual

Aguja palomilla 19G (≈1 mm, bisel largo y pronunciado)

  • El bisel largo penetra con facilidad, pero aumenta enormemente el riesgo de punción de doble pared.
  • Aparece sangrado abundante incluso con buena punción.
  • Con frecuencia el catéter no progresa, porque al atravesar la cara posterior del vaso queda la luz comprometida.
  • Obliga a retirar parcialmente el introductor para recuperar reflujo y recolocar el catéter.
  • Deja hematomas evidentes en la zona de punción.

Estas complicaciones coinciden con estudios que vinculan el mayor trauma y la dificultad de progresión con intentos repetidos y dispositivos poco adecuados.

Conclusión: Introductor proporcionalmente grande, con bisel pronunciado, poco óptimo para neonatos pretérmino y para vasos con calibres inferiores a aproximadamente 1,4–1,5 mm.

Aguja rompible 22G (≈0,7 mm, bisel corto)

  • Mejora respecto al 19G: menor calibre, menor trauma directo.
  • Aun así, se observa:
    • Riesgo de atravesar parcialmente la pared posterior.
    • Necesidad de “jugar” con el ángulo para obtener reflujo.
    • Sangrado visible en la zona de punción.
  • A veces se requiere recolocar el ángulo de punción para obtener un flujo adecuado o la recolocación del dispositivo.

Conclusión: Utilizable en escenarios concretos, pero con un margen de seguridad limitado en venas de muy pequeño calibre.

Microintroductor 24G (Sistema de micropunción)

  • La punción es más limpia, con mucho menor daño visible en la pared del vaso.
  • El riesgo de punción de doble pared es notablemente menor, aunque no inexistente.
  • El tamaño del punto de inserción es mínimo, con menos sangrado y menor formación de hematoma.
  • La progresión de la guía es más segura debido a la reducción del trauma inicial.

Esto coincide con las recomendaciones actuales que destacan que los sistemas de micropunción reducen complicaciones mecánicas y favorecen la inserción atraumática del PICC.

Conclusión: El introductor más seguro y adecuado para los vasos habituales del paciente neonatal, tanto a término como pretérmino, especialmente en venas de calibre extremadamente reducido y de mayor fragilidad.

Resultados finales comparativos

conclusión SOBRE EL EFECTO DE LOS INTRODUCTORES

La elección del introductor no es un detalle técnico menor, sino una decisión clínica con impacto directo en la supervivencia del capital venoso neonatal. El tamaño, el diseño y la adecuación del introductor a la anatomía vascular del paciente condicionan el grado de trauma inicial, el desarrollo de la técnica y la aparición de complicaciones.

La selección del catéter y del introductor no debe entenderse como una decisión rutinaria o estandarizada. Las características individuales del paciente neonatal obligan a valorar cada acceso de forma específica, lo que subraya la importancia de la formación especializada y de la actualización continua de los profesionales y de los equipos de acceso vascular.

En este contexto, la ecografía vascular ha adquirido un papel de vital importancia. Su uso permite una valoración más precisa del calibre venoso, facilita la planificación del acceso y contribuye a una selección más adecuada del catéter y del introductor, reduciendo el riesgo de complicaciones.

En conclusión, a integración de la ecografía vascular, junto con una formación técnica avanzada y una selección individualizada de los dispositivos, constituye uno de los pilares fundamentales para avanzar hacia un acceso vascular neonatal más seguro, eficaz y respetuoso con la fragilidad del recién nacido.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share This