La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 está evidenciado la mala salud de los sistemas sanitarios del mundo. Las exigencias que plantea el gran número de pacientes infectados por este virus, especialmente aquellos que presentan en su cuadro clínico neumonía, ponen a prueba la capacidad de la sanidad mundial (1). Los recursos son limitados y la capacidad y disponibilidad de los profesionales sanitarios se está viendo mermada (2)
Proporcionar una nutrición adecuada a los adultos afectados por la COVID-19 se ha convertido en una de las prioridades para optimizar los resultados de estos pacientes. El soporte nutricional debe ser una de las medidas centrales de tratamiento integral para pacientes con COVID-19. La mayoría de las pautas actuales recomiendan una evaluación temprana del riesgo nutricional de estos pacientes y establecer objetivos de soporte nutricional. Sin embargo, esta práctica está generando desafíos únicos (3).
























