Los recién nacidos ingresados en las unidades neonatales, en ocasiones, requieren de la realización de pruebas diagnósticas -hematológicas, inmunológicas, bioquímicas…- para evaluar su estado de salud. Algunos de estos exámenes dependen de la extracción de muestras de sangre.
El equipo a cargo debe asegurar la extracción de una muestra de calidad -válida para su evaluación en laboratorio- al mismo tiempo que genera un entorno de seguridad durante la atención del paciente neonatal.
Esta tarea no es sencilla. La extracción de sangre se considera un procedimiento invasivo, asociado a múltiples complicaciones y contraindicaciones en estos pacientes, para el que se necesita estar cualificado y, en los últimos años, se ha generado un debate en torno a qué métodos son los más adecuados para llevar a cabo esta complicada tarea garantizando ambos objetivos.
























